Para los países en desarrollo y, particularmente, los de Latinoamérica, apostarle a dinamizar la economía creativa es una decisión estratégica que no da espera.
En la actualidad, este sector en el que gravitan las artes, los medios, las creaciones funcionales y las expresiones ancestrales está cobrando más importancia que nunca, como lo validan los cálculos del economista británico John Hawkins, según los cuales, el tamaño de las economía creativa es cercano al 90 por ciento del PIB de Japón o sencillamente a la totalidad del PIB de las siete economías más grandes de América Latina y el Caribe.
El peso de este ramo es de tal magnitud que conforme a las cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) se podría decir que los bienes y servicios creativos no solo son la quinta mercancía más transada del planeta, sino que sus exportaciones globales son más del doble de las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita.
En el caso de Colombia, al examinar el peso del comercio creativo nos podemos llevar muchas sorpresas.
Las exportaciones de publicidad pueden representar, basado en cifras del 2011, 1,5 veces el valor de ventas externas de tabaco, mientras las exportaciones de artesanías equivalen a casi lo mismo que las ventas externas de energía eléctrica.
Incluso, si se consolidan sectores, observamos que las exportaciones totales de servicios creativos equivalen a las de gas natural.
Otro factor que nos permite abrir los ojos en Colombia está ligado a la expansión del consumo cultural y creativo, validado por el Dane y detonado por el crecimiento del ingreso per cápita en la última década.
La más reciente encuesta de consumo cultural en el país que analizó a los mayores de doce años, demuestra que en el último año, el 32 por ciento de los colombianos participó en fiestas y carnavales locales, el 28 por ciento asistió a alguna presentación en vivo y el 15 por ciento visitó un museo.
De igual forma, en el último mes el 50 por ciento de las personas vio un video, el 15 por ciento jugó un videojuego y el 63 por ciento leyó periódicos.
Al entrar en los consumos semanales, el 97 por ciento vió televisión, el 62 por ciento escuchó radio y el 45 por ciento música grabada en cualquier formato.
Reconociendo estas oportunidades, existen dos realidades apremiantes.
Colombia tiene una balanza comercial creativa que es negativa en casi 1.600 millones de dólares y, adicionalmente, le paga al resto del mundo más de 2.000 millones de dólares en licencias y regalías, de lo que recibe por el mismo concepto.
Colombia es un país con enorme talento y un sector creativo que puede crecer rápidamente. El reto está en contar con una estrategia de promoción del emprendimiento y las exportaciones creativas, y en fomentar el consumo interno de contenidos nacionales.
Turquía, Brasil, México, China, Argentina y Uruguay, les están apostando a este camino y Colombia no se puede quedar atrás.
Iván Duque Márquez
Autor de Pecados Monetarios