Nandan Nilekani es uno de los héroes de la transformación tecnológica en India. La firma Infosys, la cual fundó en 1981, es hoy una de las más poderosas corporaciones dedicadas a outsourcing de tecnología, procesos y conocimiento.
Tal es el prestigio alcanzado por esta joven empresa, que Tomas Friedman se inspiró en ella para acuñar la expresión de 'el mundo es plano'. Infosys cuenta hoy con presencia en más de 15 países y se ha posicionado en EE. UU., Europa y Asia.
Según cifras difundidas por la empresa, las aplicaciones de empleo que recibe anualmente superan el millón de solicitudes frente a una planta de aproximadamente 113.000 empleados dedicados a la economía del conocimiento.
Gracias a la revolución tecnológica vivida en India, Nilekani es hoy uno de los hombres más ricos del mundo, y de los más respetados gurús de la innovación en las ciencias de la información, lo que lo ha llevado a ser incluido en dos ocasiones en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo, por parte de la revista Time.
Lo llamativo de la historia detrás de este líder visionario es que desde hace un año renunció a sus compromisos corporativos para ingresar al gabinete del primer ministro Manmohan Singh, como director de una nueva agencia denominada 'Autoridad Única de Identificación para la India'.
El reto detrás de este llamado es el de implementar el más ambicioso programa nacional de identificación ciudadana jamás realizado por un país. Aplicando tecnologías de bases de datos relacionales y biometría, para unificar el registro nacional de identificación con mayor seguridad, se espera consolidar los datos de más de 1.200 millones de personas.
Gracias a este proyecto, India unificará el sistema de identificación ciudadana eliminando duplicidades con registros civiles, tarjetas de identificación para menores, licencias de conducción, pasaportes, registros de recepción de subsidios, antecedentes judiciales, seguro social, entre otros.
Cada ciudadano con un número único de identificación, el cual deberá actualizar periódicamente, respaldado por información biométrica dactilar y de iris, podrá acceder con mayor eficiencia a los servicios del Estado.
Igualmente, gracias al sistema se espera una expansión de nuevos servicios financieros, por sólo mencionar algunos, en zonas apartadas con mayor confiabilidad, mediante operaciones a través de corresponsales no bancarios.
No hay duda que se trata de un proyecto ambicioso, pero para Nilekani sus beneficios permitirán dar un verdadero derecho a la identidad y transformar la prestación de servicios sociales por parte del Estado. ¿Qué lecciones quedan para Colombia? Lo esencial es reconocer que este tipo de proyectos pueden hacerse en un país con tantas bases de datos para distintos servicios del Estado, y que apenas tiene el 4 por ciento de la población de India.
Esto quizás implique evaluar la creación de una Agencia Nacional de Identificación especializada (que reemplace la Registraduría), bajo la tutela del Gobierno Nacional, que unifique bases de datos y provea un número nacional de identificación con tecnología biométrica.
Esta responsabilidad debe quitársele a la organización electoral, para convertirla en un ente técnico, dedicado a organizar elecciones, ahorrando cuantiosos recursos gastados en burocracia.
Lo que está haciendo India es utilizar la tecnología anticipando el futuro para hacer más eficiente la gestión del Estado. Ojalá en América Latina no lleguemos tarde, como de costumbre, a estas decisiones.