Reflexiones imperiales

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El debate será histórico, pues estará en juego la concepción que los candidatos tienen de los Estados Unidos, en un mundo cada vez más globalizado e integrado. El último libro del analista internacional Fareed Zakaria, titulado El mundo post-americano, presenta puntos de vista que permiten apreciar con crudeza cómo la Casa Blanca tendrá que encontrar un mecanismo armonioso para convivir con 'potencias emergentes', de cara a consolidar la paz y evitar confrontaciones, motivadas por razones geopolíticas, orientadas a capturar recursos energéticos.
El poderío norteamericano se expresa de muchas maneras. Por más de un siglo, Estados Unidos ha representado en promedio el 25 por ciento del Producto Interno Bruto mundial, y según el World Economic Forum es la economía más competitiva del planeta. Desde el punto de vista militar, ni se diga. Domina en todos los campos y su gasto militar representa un poco menos del 50 por ciento del gasto militar mundial. Lo paradójico es que lo hace con un gasto militar que representa el 4 por ciento del PIB. Aún librando la guerra de Irak, que consume un poco más del PIB colombiano anualmente, el costo de la guerra no llega al 1 por ciento del Producto Interno Bruto.
Pero también Estados Unidos afronta problemas. Como lo ha indicado el FMI, el nivel de ahorro interno es cercano a cero, al mismo tiempo que enfrenta déficit de cuenta corriente, comercial y fiscal en un momento donde el dólar se deprecia y los precios de los combustibles crecen aceleradamente.
Dentro de este contexto, la economía mundial ha crecido en los últimos años, y nuevos actores relevantes han entrado en la escena global disminuyendo el liderazgo e influencia de los Estados Unidos. Según Goldman Sachs, se estima que en menos de 40 años, las cinco principales economías emergentes tendrán un PIB superior a los países del G-7.
Esta situación ha hecho que las economías emergentes formen alianzas con países que son y serán estratégicos para su expansión económica, aun cuando estos sean hostiles a los Estados Unidos. La relación de China y Rusia con Irán es una clara demostración de intereses estratégicos para garantizar la seguridad energética. No hay que olvidar que China demandará antes del 2015, el mismo volumen de petróleo que los Estados Unidos, y que Rusia es hoy el principal abastecedor energético de Europa.
Bajo este nuevo orden mundial, el papel que la Casa Blanca quiera jugar será determinante. Intentar mantener el liderazgo mundial requerirá de mayor diplomacia, dejar que coordinadamente otros países con mayor credibilidad adquieran influencia en otras regiones, estar dispuesto a dialogar con los contradictores, prevenir que el proteccionismo y la hostilidad con la inmigración haga carrera internamente y darles un realce a los organismos multilaterales.
En las manos del próximo presidente, estará la decisión de continuar con una doctrina que ha aumentado la hostilidad contra los Estados Unidos o de mantener el liderazgo internacional a base de legitimidad, la cual solo se logra con confianza y una nueva política exterior en la que se reconozca que estamos en un mundo 'post-americano' como diría Zakaria.

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