John Hawkins se ha convertido en una autoridad mundial frente a todos los temas de creatividad. Su libro Economía Creativa es constantemente citado en estudios y análisis orientados a desmenuzar el impacto económico de las industrias creativas.
Lo interesante de su obra consiste en que para él, una evaluación rigurosa del sector debe basarse en la propiedad intelectual que estas industrias generan.
En este orden de ideas las manifestaciones de la propiedad intelectual se aprecian desde cuatro frentes: los derechos de autor, patentes, marcas y diseños.
Si tan sólo se examinan las industrias vinculadas a los derechos de autor, se evidencia que este sector está compuesto principalmente por publicidad, software, diseño, fotografía, cinematografía, artes escénicas, música, sector editorial, radio y televisión.
El marco referencial desarrollado por Hawkins es vital para entender los recientes estudios realizados por la OMPI (Organización Internacional de Propiedad Intelectual). Según este organismo internacional, en EE. UU. los aportes de las industrias asociadas con Derechos de Autor superan el 10 por ciento del PIB, mientras que en tres cuartas partes de los países su aporte promedio se encuentra entre 4 y 5 por ciento.
En cuanto al impacto de estas industrias en el empleo, el promedio internacional es de 5,9%, aunque en países como México o Filipinas se estima que su aporte puede estar entre 10 y 11 por ciento de la fuerza laboral.
Pero, ¿qué factores explican o se asocian con el desempeño de las industrias vinculadas a los derechos de autor?
La evidencia muestra que existen correlaciones entre el aporte económico de estas industrias y el PIB per cápita, aunque este no es el factor determinante del éxito. Por otro lado, existe una relación importante con el índice global de derechos de propiedad, lo que demuestra que los derechos de autor florecen en lugares donde son eficazmente protegidos y cuentan con adecuada legislación para ser tutelados.
Lo mismo ocurre con el índice de libertad económica, pues la inventiva surge y se registra donde encuentran un marco amigable hacia la iniciativa privada. Curiosamente, también se aprecian relaciones positivas con el desempeño en el índice de corrupción (Freedom from corruption index), mostrando que los países menos expuestos a este flagelo presentan mejores ambientes para las industrias creativas.
Por último, es pertinente indicar que los países con mejor rendimiento en materia de investigación y desarrollo, tienden a crecer la participación de las industrias creativas en el PIB.
Si bien es cierto que la metodología empleada por la OMPI es tan solo uno de múltiples mecanismos para medir el aporte de las industrias creativas desde una óptica de propiedad intelectual, queda claro que América Latina no puede seguir rezagada.
Mejorar las políticas y la institucionalidad de propiedad intelectual, fomentar el emprendimiento creativo y tener una agenda sectorial con indicadores de resultados claros es la piedra angular para no perder la oportunidad de hacer progreso con la riqueza intelectual de nuestros creadores.
Iván Duque Márquez
Analista y consultor internacional
ivanduquemarquez@gmail.com