Sin vacunas contra el virus
Lo que sí es claro es que sufrirán menos las economías que sean responsables fiscalmente.

Actualizado:
A este escenario se incorporan otras víctimas. España, Nueva Zelanda, Irlanda y varios países de Europa del Este se aproximan a una dolorosa desaceleración. La pregunta que cabría hacerse entonces es, si ésta situación tendrá efectos globales. La respuesta es sí. Según el profesor de la Universidad de Nueva York, Nouriel Roubini, se podría empezar a hablar de una recesión global de cuenta de del G-7. Según su diagnóstico, los enfermos en las economías Emergentes se podrían catalogar en varios grupos. Primero, aquellos que teniendo superávit de cuenta corriente dependen de las exportaciones a Europa y Estados Unidos, y cuyo impacto se reflejará en una desaceleración.
Después están aquellos, que fuera de depender en estos mercados experimentan déficit de cuenta corriente y se exponen a problemas de acceso a capital. Así mismo, están los países que han tenido apreciaciones significativas en su tasa de cambio con respecto al dólar y que sufrirán por cuenta de pérdida de competitividad en las exportaciones.
El factor común a todos los enfermos es la inflación. Hay países que ante el temor de llegar a los dos dígitos o incumplir las metas de política monetaria han tenido que subir las tasas de interés, sacrificando crecimiento económico. Igualmente, hay países que por motivaciones más políticas que técnicas han relajado la política monetaria y expandido el gasto público, dándole rueda suelta a la inflación con graves costos de mediano y largo plazo, entre ellos inestabilidad y desconfianza en la política monetaria.
Ante una inflación mundial, que ya se expresa en aumentos salariales de dos dígitos en países como Egipto, Venezuela, Argentina, Suráfrica, Rusia, e India, entre otros, influida por los precios del petróleo y los alimentos, que aunque han empezado a caer se mantendrán elevados por la forma en la que la demanda excede la oferta, el margen de maniobra de los bancos centrales, es limitado. En el caso de las economías más grandes a la inflación se le suman la debilidad del dólar, la contracción del crédito y la caída global en los mercados de valores, lo cual hace que la política monetaria por sí sola no tenga la clave de la reactivación.
Frente al panorama, y entendiendo que la economía norteamericana representa un poco más del 28 por ciento del PIB mundial, la salud de la economía global dependerá en gran medida de la velocidad con la que Estados Unidos supere la crisis.
Según el FMI, la recuperación se sentirá gradualmente a partir del 2009, aunque hay muchos analistas que mantienen su preocupación y dicen que la crisis aún no ha tocado fondo.
No se trata de ser pesimistas, pero si a una recesión en los Estados Unidos se suman otros países del G-7, en medio de un panorama de inflación mundial, América Latina no se librará de problemas. Lo que sí debe quedar claro es que sufrirán menos los países que sean responsables fiscalmente y mantengan la credibilidad en su política monetaria controlando la inflación, pues de lo contrario la salida de capitales en busca de mejor refugio será inevitable.
ivanduquemarquez@gmail.com

PORTAFOLIO GOOGLE NEWS
Síguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.

PORTAFOLIO WHATSAPP
Únete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.