Resulta oportuno recordar que los tratados de libre comercio (TLC) no se limitan hoy, como sucedía en el pasado con los acuerdos tradicionales, al comercio de bienes, sino que comprenden también aspectos relacionados con comercio de servicios y electrónico, inversiones, y compras gubernamentales.
Esta visión global de los mismos es especialmente relevante hablando del tratado suscrito con Estados Unidos por la naturaleza y alcance del mismo.
Con el fin de que Colombia se beneficie de este tratado, el Gobierno Nacional estableció una estrategia que contempla los aspectos de implementación, a cargo de los Ministerios de Comercio y Trabajo; institucionales, a cargo de las Altas Consejerías Presidenciales, y de aprovechamiento del mismo, a cargo de la Oficina especial que se creó con este objeto (Directiva 001 de 2012).
Esta Oficina ha centrado su labor en los temas sectoriales (apoyo a los aspectos regulatorios y normativos) y regionales (fomento al desarrollo de clusters).
Para ello, la Oficina presta apoyo institucional a las entidades que lo necesiten, contribuye a la identificación de inversiones nacionales y extranjeras para el desarrollo de cadenas productivas de exportación, y apoya a Proexport para atraer inversionistas.
La estrategia gubernamental, hasta ahora, ha dado prioridad a los temas relacionados con el comercio de bienes, situación que es explicable, de una parte, porque para algunos productos existe una oferta exportable susceptible de ser colocada de forma inmediata en el mercado de EE. UU. y, de otra, porque existe un mayor número de productos sensibles, especialmente en el sector agropecuario, que requieren una acción inmediata para implementar los cupos otorgados y perfeccionar los sistemas aduaneros y fitosanitarios.
De todas maneras, sería importante que se empiece a trabajar en el sector de servicios para adoptar no solo medidas defensivas frente a la gran oferta de estos que llegará de EE. UU., sino también ofensivas para ver cómo se fomenta la oferta de los mismos a ese mercado.
No hay que olvidar que los servicios tienen una gran proyección, dado que registran una dinámica superior a la del comercio de bienes, en parte por el impulso derivado del desarrollo de Internet, avances en tecnología de comunicaciones y caída en los costos del transporte internacional.
Habiendo obtenido que los servicios se beneficien con acceso preferencial y sin barreras al mercado de EE. UU., hay que trabajar intensamente para aprovechar estas oportunidades.
En servicios profesionales hay que poner en marcha grupos de trabajo para llegar a acuerdos de reconocimiento mutuo, medidas que faciliten la obtención de licencias y otros asuntos en los que las partes muestren interés.
El movimiento de personas y las medidas que se tomen sobre inmigración influirán en el turismo, especialmente ecológico, de salud y de negocios, así como en el fomento de la inversión extranjera en el sector y la asociación con pequeñas y medianas empresas.
La acción en servicios financieros no debe limitarse a hacer más atractiva a las instituciones financieras extranjeras establecerse en Colombia, sino a ver cómo se proyectan los bancos colombianos en EE. UU. En materia de servicios de telecomunicaciones, estando este sector dominado por las multinacionales, hay que buscar cómo las empresas colombianas se integran a las cadenas de valor de las mismas.
Manuel José Cárdenas
Consultor internacional
emece1960@yahoo.com