La OMC en el Informe sobre el Comercio Mundial 2013 no se limita al análisis tradicional de la realidad contemporánea, sino plantea una hipótesis sobre el futuro.
Dada la rapidez de los cambios no hace afirmaciones contundentes. Adopta un enfoque ecléctico que refleja la existencia de numerosas fuerzas que actúan de forma compleja y multidireccional.
Además del comercio, el informe identifica, y este es quizás su aspecto más destacado, una serie de factores económicos, políticos y sociales que influirán de forma decisiva en el futuro, como la tecnología, la inversión, la energía y otros recursos naturales, el transporte, las tendencias demográficas, las instituciones, los factores socioeconómicos y el medio ambiente.
Esta realidad hace cada vez más necesario, como lo hemos planteado para el caso colombiano, la coordinación de las políticas internas con las externas, partiendo de la base, cada vez más evidente, y el informe lo confirma, de que ellas son complementarias.
La tecnología no solo ha suministrado los medios que han hecho posible la globalización en un sentido físico y virtual, sino que es la razón principal del aumento de la productividad asociada a la innovación y el crecimiento. La evolución de muchos de los sectores y aspectos mencionados anteriormente dependerá fundamentalmente de lo que suceda en el ámbito tecnológico.
Las nuevas tecnologías se desplazarán cada vez más a las economías emergentes y surgirán con más vigor en el sector de los servicios. Podrán alterar gran parte de las pautas de producción y consumo de hoy.
En el campo de la información, la impresión en 3D y la robótica, tendrán efectos de amplio alcance.
Las cadenas internacionales de valor, el aumento de nuevas formas de regionalismo y la gran participación de determinadas economías emergentes, serán claves en el comercio mundial en el futuro próximo.
Por eso, cuando se piensa el comercio, no solo en términos de corrientes de bienes y servicios, sino de la contribución de los diferentes países a las relaciones de producción conjunta, se puede apreciar la verdadera naturaleza de los intereses comunes que los unen.
El futuro del comercio dependerá, asimismo, de la eficacia con que la política y las medidas de política respondan a cuestiones que suscitan más preocupación social, como el desempleo y la desigualdad de los ingresos. De este modo, para lograr el crecimiento, la estabilidad y la armonía social en el futuro, serán indispensables políticas educativas y de formación a corto y largo plazo, que permitan realizar estas transiciones.
El papel de las instituciones será fundamental en esta mueva época.
Esto es válido para las instituciones políticas en que se basan los sistemas de gobierno y las instituciones económicas que determinan el funcionamiento y la regulación de los mercados nacionales e internacionales.
En estos aspectos hay mucho por hacer, porque la relación entre los sistemas de gobierno, la producción y el comercio, no es sencilla. Todo ello requiere una gran coordinación.
Teniendo en cuenta lo anterior, sería un gran error, en el caso colombiano, como algunos lo han propuesto, dividir al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Esa experiencia ya se vivió en los años 90 con la existencia de dos ministerios, Desarrollo Económico y Comercio Exterior, y no fue la mejor.
Manuel José Cárdenas
Consultor internacional