Tengo la impresión de que el país no ha tomado plena conciencia del alcance del programa 'Vive digital', con el cual el gobierno del presidente Santos, con el ministro Molano a la cabeza, busca que Colombia dé un 'salto digital' en los próximos cuatro años.
Sólo los comentaristas especializados se han referido a él, para destacar su importancia, cuando ha debido tener una gran resonancia nacional, si se tiene en cuenta que lo que se está proponiendo es la adopción de un nuevo paradigma, que permita pasar de la sociedad industrial a la sociedad digital o postindustrial del futuro.
'Vive Digital' promoverá la expansión de infraestructura -especialmente a través de la multiplicación y el acceso a Internet-, la creación de servicios, el desarrollo de aplicaciones y la apropiación tecnológica por parte de los usuarios. Este esfuerzo será posible gracias a las alianzas con el sector privado y a las iniciativas de uso de tecnología realizadas por todos los ministerios y lideradas por el Presidente de la República, para lo cual se crea un Consejo Nacional Digital.
Lo que se busca es establecer y consolidar un ecosistema digital de carácter transversal -que comprende medidas cualitativas del entorno del mercado, incluyendo políticas TIC y regulación- que pueda ser utilizado no sólo por el Gobierno, sino por la sociedad en general, operadores, fabricantes y toda la industria. Lo que se quiere, como lo planteó el presidente Santos, es crear territorios digitales donde la tecnología sea algo normal en la vida de todos, un asunto de rutina que genere igualdad de oportunidades y no barreras que producen exclusión.
Como sucede siempre en este tipo de iniciativas, 'el diablo está en los detalles', y es de esperarse que al tener una mayor divulgación se puedan superar algunas limitaciones de la misma. En primer lugar, es necesario que los ministerios sectoriales perfeccionen los programas TIC dentro de sus respectivas competencias. Algunas de las presentaciones que ellos hicieron en Cartagena fueron tímidas y parciales. Para profundizarlas debería crearse, en cada ministerio, un CTO (Chief Technical Officer) y rescatarse algunas acciones previstas en el Plan TIC.
Como es una propuesta que surgió de una consultoría con Mckinsey & Company, muchos de los incentivos que propone no tienen aún plena aceptación del Gobierno, y, eventualmente, del Congreso.
A pesar de que en el Programa de Transformación Productiva, que maneja el Ministerio de Comercio, se incluyó a los sectores de software y BPO&0, aún no queda claro si estos los va a seguir manejando este Ministerio o el de las TIC. El programa se refiere al desarrollo de la industria IT, pero no a los otros sectores. Es de pensar que el liderazgo de las industrias no TIC lo asuman los otros ministerios sectoriales.
Sigue separado el tratamiento de los temas de competitividad y conectividad. Aunque la creación del Consejo Nacional Digital puede significar un avance importante desde el punto de vista institucional, no queda vinculado al Consejo Nacional de Competitividad.
El hecho de que el Presidente presida ambas instituciones podría contribuir a llenar este vacío. También es muy importante que el plan TIC ocupe un papel fundamental dentro del plan de desarrollo si se tiene en cuenta que las TIC serán la autopista a través de la cual podrá avanzar la llamada prosperidad democrática.