Coincide la divulgación del informe de la OCDE, titulado ‘Una mirada a 2060: una visión global del crecimiento a largo plazo’, con la presentación del Informe Nacional de Competitividad 2012- 2013, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad, cuya comparación resulta inevitable para saber qué le pasará a Colombia en los próximos años.
El análisis de la OCDE estima que el equilibrio del poder económico cambiará drásticamente durante el próximo medio siglo, con un rápido crecimiento en los mercados emergentes.
El PIB combinado de China e India pronto superará al de las economías del G-7 y rebasará a la de todos los miembros actuales de la OCDE en 2060.
India, con un crecimiento sostenido del 5,1%, será el país que mejor evolucionará en las próximas cinco décadas.
Pasará de representar el 7% del total, al 18% en el 2060, con un mayor progreso a partir del 2030.
China, que tendrá un crecimiento del 4%, elevará su peso específico del 17% al 28% del total.
No obstante, logrará convertirse en la más importante del mundo en el 2030.
En cambio, EE. UU. retrocederá de 22,7 a 16,3 % para el mismo lapso. Otros países emergentes como México y Brasil tendrán una posición mejor que algunos desarrollados.
México participará con 2,7% del PIB mundial en el 2060, una proporción mayor a la que tendrán Reino Unido (2,4%) y Alemania (2%); a su vez, Brasil se quedará con 3,3 %, superando, incluso, a Japón (3,2%).
Aunque la OCDE estima un fuerte crecimiento de los ingresos per cápita de las economías más pobres, los cuales llegarán a cuadruplicarse hasta el 2060, considera que a pesar de ello se mantendrán grandes diferencias en los niveles de vida con los Estados desarrollados y todo dependerá, a nivel individual de cada país, de las audaces reformas estructurales que realicen para aumentar a largo plazo su crecimiento y el nivel de vida de su población.
Estas consideraciones nos permiten aplicarlas al caso colombiano a través del análisis que hace el Consejo Privado de Competitividad en su excelente informe de este año, con el fin de examinar las posibilidades que tiene Colombia como país emergente, de ocupar un puesto destacado en los próximos años.
La realidad es que aunque la nación aspira a ser en el 2032, un país de ingresos medios que ocupe el tercer lugar entre los países más competitivos de América Latina, se encuentra estancado en los índices mundiales que miden la competitividad, 52 entre 59 países en el IMD, y 69 entre 144 en el WEF.
Los instrumentos que se han diseñado para alcanzar esas metas, aunque están bien enfocados, están desarticulados y requieren un tratamiento conjunto a través de una política productiva integral de cambio estructural, que, liderada por el propio Presidente de la República, fomente la innovación, el valor agregado y el trabajo productivo.
Una política de esta naturaleza, que implica el paso a una sociedad del conocimiento, es un proceso ‘natural’ a largo plazo. Dentro de 30 años, el sector manufacturo y agrícola representará el 15% del PIB, la minería y el petróleo el 10%, y, como cualquier economía sofisticada, los servicios el 60%.
Manuel José Cárdenas
Consultor privado