Una de las pocas ventajas de llegar tarde a una fiesta es que uno puede enterarse de cómo les ha ido a los que ya están ahí. Así sucede en el caso del TLC con Estados Unidos.
La noticia mala es que la negociación y ratificación de nuestro TLC tardó tanto, que México, Chile, Centroamérica y Perú nos sacaron una gran ventaja en el mercado estadounidense.
La buena es que, mientras les miramos la espalda, algo podemos aprender de sus experiencias.
Por eso es interesante extraer algunas lecciones de un estudio del Gobierno peruano sobre los resultados del TLC con EE. UU., desde su implementación en el 2009, que confirma los beneficios que puede tener un acuerdo como este.
La primera lección es que el mercado estadounidense es una excelente alternativa para compensar la tendencia hacia la reprimarización de las exportaciones que padecen los países latinoamericanos.
Las ventas de Perú al mercado estadounidense en el 2010 crecieron 25%, con un rasgo interesante: el mayor crecimiento correspondió a las exportaciones no tradicionales (275), superando el dinamismo de las tradicionales (21%). Entre los sectores no tradicionales más importantes se destacan el siderúrgico, el químico, el metalmecánico, el agropecuario y el textil, rubros en que Colombia también tienen grandes oportunidades que no han sido bien aprovechadas.
En segundo término, hay que destacar que en medio de ese dinamismo exportador se ha dado uno de los mayores logros que uno puede esperar de un TLC: la aparición de nuevos negocios y nuevos exportadores.
En los primeros dos años de vigencia del TLC con EE. UU., Perú exportó 418 nuevos productos a ese mercado, en su inmensa mayoría de rubros no tradicionales, como las grasas y los aceites animales, la metalmecánica, los químicos y los textiles.
Más sorprendente aún es que en esos dos años surgieron 1.312 nuevas empresas exportadoras a EE. UU., de las cuales más del 90% son Pymes.
En cuanto a las importaciones, el TLC ha cristalizado la oportunidad para que la economía peruana adquiera a un menor costo recursos para la operación de su aparato productivo.
El 92% de las importaciones peruanas desde EE. UU. en el 2010 correspondió a materias primas y bienes de capital. Entre esos rubros, el que mayor dinamismo tuvo fue el de los productos intermedios, que creció 50% respecto al año anterior.
Tras verificar que la experiencia peruana confirma que un TLC sí puede generar una nueva oferta exportable, cerremos con otra noticia buena y otra mala.
La buena es que el nombramiento de un Zar para el TLC constituye un paso en la dirección correcta del Gobierno colombiano.
La mala es que eso no basta. Para lograr algo remotamente parecido a lo que ha alcanzado Perú con el TLC se requiere la participación decidida de todas instancias del Gobierno, y para nadie es un secreto que en ese frente estamos en pañales.
Mauricio Reina
Investigados Asociado de Fedesarrollo