El tiempo es un recurso escaso del cual todos hemos sido provistos en forma perfectamente equitativa. En un mundo lleno de oportunidades, y también de distractores potenciales, utilizarlo bien se ha convertido en uno de los mayores retos que enfrentamos las personas.
¿Qué es utilizar bien el tiempo? Considero que es invertirlo de manera alineada con nuestros valores y con las metas relevantes que nos proponemos, es decir, en forma gratificante y con significado. Por ello, para acertar en el uso del tiempo es fundamental hacer un proceso juicioso de escogencia de nuestros objetivos, los cuales se convierten en el marco de referencia o guía para evadir el riesgo de desperdiciarlo.
¿Cómo escoger entonces nuestros objetivos en el ámbito profesional, por ejemplo, para este año 2020 que comienza? Un ejercicio simple para lograrlo es responder a tres preguntas. ¿Dónde quiero estar profesionalmente en 2023? Esta primera pregunta nos lleva a establecer una perspectiva de mediano plazo para alinear esfuerzos presentes a objetivos significativos de futuro que no se consiguen en el lapso de un solo año.
Nos invita, por lo tanto, a establecer nuestra estrategia profesional como marco de referencia que define qué deseamos lograr y cómo vamos a hacerlo. La segunda es la siguiente: ¿Qué necesito hacer en 2020 para acercarme a mi objetivo 2023? Una vez establecida esa visión de mediano plazo, tenemos mucho más claro qué necesitamos hacer en el corto plazo para llegar a ella.
Algunas tareas las podemos comenzar de inmediato, otras deben esperar en tanto requieren de las anteriores o dependen de variables y recursos con los que no contamos en el momento. Al identificar, de cara a nuestra estrategia 2023, en qué podemos trabajar ahora, en qué necesitamos resolver como avanzar, así como los recursos y competencias por conseguir, aparece otra claridad adicional respecto a en qué invertir el tiempo de este año de manera pertinente y que objetivos factibles fijar para dicho período.
Finalmente, una pregunta que nos permite proteger el proceso de la que llamo inercia distractora: ¿Qué objetivos no logrados en 2019 puedo descartar en tanto no son claves para acercarme a conseguir la meta 2023? En el tiempo, nuestra estrategia profesional tiene ajustes, algunos más drásticos que otros, y siempre debe permitir el abordaje de oportunidades únicas e inesperadas. Por tal motivo, es importante darle una mirada crítica y desde la estrategia a objetivos pasados incumplidos para no arrastrarlos de manera automática sin criterio o justificación.
Las respuestas a estas tres preguntas nos facilitan escoger, de manera clara y explícita, nuestros objetivos de corto plazo en el marco de nuestra estrategia profesional, y nos protegen de riesgos comunes del ejercicio como la permanencia de la inercia del pasado sin criterio, el excesivo número de intenciones, el apego inflexible a aspiraciones desde el deseo y no desde la estrategia, la falta de priorización y la escogencia de metas inviables, además de evitarnos luego la dispersión desenfocada en esfuerzos superficiales y la muy penosa sensación de estar perdiendo el tiempo.