La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) como autoridad de competencia ratificó en todos sus apartes la sanción impuesta a las empresas y dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol, responsables por el “Cartel de Boletas”.
Este sonado caso tuvo su ribete internacional con ocasión del escándalo internacional del Fifagate, en donde tristemente quedó en evidencia un entramado internacional de corrupción alrededor del mundo del fútbol.
La práctica anticompetitiva sancionada por la SIC dejó en evidencia un sistema tendiente a defraudar la libre competencia económica, que además de direccionar una licitación para la distribución de boletería, generó la falta de boletas y sobreprecios de hasta el 350% en perjuicio de la afición.
Más allá del caso de competencia, es triste que personas inescrupulosas no solo violen la ley, sino que además afecten a los consumidores en quizás una de las pocas cosas que nos une como nación, la pasión del fútbol.
En este caso quedó claro el valor del Programa de Beneficios por Colaboración de la SIC, en donde gracias a la confesión y colaboración de una de las empresas involucradas en el cartel, se logró llegar a los responsables de este esquema fraudulento y anticompetitivo.
Ahora el balón está en la cancha de las autoridades penales las que, seguramente con la rigurosa investigación de la SIC, podrán continuar con los procesos en curso con miras también a sancionar los delitos que se hayan cometido.
La SIC es una autoridad que da muestras, una vez más, de ser una agencia rigurosa en contra de la corrupción, sus investigaciones son serias y sus sanciones apegadas a la ley. Es una entidad que busca el fin último de garantizar el beneficio del consumidor, que al final somos todos.
Hinchas o no hinchas todos somos consumidores, el haber defraudado a la ciudadanía en este caso genera un efecto mayor por la pasión alrededor del fútbol, uno que, tras el episodio internacional de Fifagate y este nacional del cártel de boletas, ojalá se corrija para que todos sigamos disfrutando de esta gran pasión en igualdad de condiciones.
Así como James y Mina alguna vez tuvieron malos partidos y sufrieron la voraz crítica de quienes con sus palabras solo buscan destruir, el domingo pasado en Inglaterra demostraron de qué están hechos y que una mala tarde la tenemos todos.
No nos autodestruyamos en la crítica infundada y el mal ajeno, rodeemos a nuestros compatriotas en los momentos difíciles y celebremos sus éxitos como propios, el que habla mal de sus connacionales habla mal de sí mismo.
Pocos temas como el deporte y la cultura nos han dado logros y relevancia internacional, no dejemos que en un momento como el actual, la mezquindad y pequeñez castigue nuestra moral colectiva guiados por profetas del desastre y personas cuya única agenda es destruir, a veces los funcionarios queremos hacer más y mejores cosas en nuestros propósitos, tristemente no siempre contamos con las herramientas adecuadas, pero siempre buscamos dar lo mejor de nosotros, pues como James y Mina sabemos que representamos algo más que a nosotros mismos.
Andrés Barreto González
Superintendente de Industria y Comercio
superintendente@sic.gov.co