El eclecticismo es una escuela filosófica fundamentada en la búsqueda de los puntos de conciliación entre doctrinas de diversos orígenes, las cuales, en aparente tensión, comparten terrenos comunes.
Las circunstancias actuales nos han puesto precisamente frente a múltiples tensiones en el ejercicio de la gerencia. Recientemente, conversé virtualmente con un amplio grupo de directivos del primer nivel en sus organizaciones, e identificamos varias de ellas desde sus experiencias gestionando esta coyuntura. En la gerencia cotidiana, dos tensiones sobresalieron: aquella entre enfocar la atención en lo urgente o elevarla para mirar la ejecución de la estrategia, y la que surge entre seguir pretendiendo la excelencia operacional y procurar al menos la continuidad operativa.
En la gestión del talento identificamos dos tensiones: la primera, esa que se genera entre la cultura organizacional deliberada y pretendida con la cultura que emerge frente a un cambio drástico y abrupto del modelo de trabajo. La segunda, relacionada con la forma de interactuar con las personas, entre un modelo tradicional de control y otro de empoderamiento en la virtualidad. Y respecto a la mirada a los negocios, apareció esta: ¿Nos enfocamos en los negocios actuales o es momento para desarrollar nuevos negocios dadas las oportunidades que observamos?
Podemos abordar estas tensiones como dilemas o como rangos. Los dilemas nos obligan a escoger alguno de sus extremos. Los rangos, en cambio, entendidos como espacios entre dos extremos y asumidos desde una mirada flexible, nos permiten explorar un justo medio adecuado para cada momento y según evolucione la crisis.
La situación actual para cada empresa es distinta. Y aparece una tensión adicional: ¿Qué es lo más adecuado que deben hacer las empresas respecto a su estrategia? Algunas, adoptan estrategias contingentes, aquellas para casos excepcionales que sustituyen temporalmente la estrategia definida o deliberada que estaban ejecutando antes de la crisis. Otras, practican el modelo de la estrategia emergente, aquella que combina la estrategia deliberada con esas oportunidades que la crisis hizo evidentes y urgentes, incorporándolas rápidamente a la estrategia de base. Y varias adoptan estrategias ambidiestras: conservan su estrategia deliberada intacta, pero en paralelo empiezan a explorar otros caminos, a pequeña escala, en un modelo de prueba y error.
En síntesis, no hay un "libreto estratégico" para las crisis. Tal y como sucede con el vino, que el mejor es el que a cada uno más le gusta, también en un momento de crisis la mejor estrategia para una empresa es aquella que más le resulte conveniente.
Estamos en tiempos de evolución, reinvención y disrupción. De esa tensión semántica también escuché en la conversación que cito. En cualquier caso, adoptar una mentalidad ecléctica, con criterio y carácter, es una actitud gerencial pertinente para enfrentar las tensiones estratégicas.
Carlos Téllez
carlos@carlostellez.co