¿'Bye, Bye' TLC?
Está claro que el establecimiento político de Washington le presta poca atención al TLC colombiano.

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Siguiendo esta estrategia bifronte, desde comienzos de este siglo Estados Unidos ha suscrito una docena de acuerdos bilaterales.
Quizás el más significativo fue el Cafta, con seis pequeñas naciones centroamericanas. El mayor trofeo en la vitrina era, o iba a ser, el TLC con Corea del Sur, que sería el mayor acuerdo bilateral después del Tlcan (1993) y que estaba pendiente de votación 'sí o no' en el Congreso de Estados Unidos junto con los de Panamá y Colombia.
Bajo la nueva administración el talante y el lenguaje son bien distintos: la Casa Blanca publicó a finales de la semana pasada la Agenda Comercial del presidente. Como se sabe, en esta corta declaración de principios los TLC con Corea del Sur y Colombia se fueron al cuarto de San Alejo. Por mucho que en Colombia haya sectores muy entusiastas con este acuerdo -algunos de ellos, poco avisados, lo consideran un sine qua non del desarrollo- está claro que el establecimiento político de Washington le presta poca atención al TLC colombiano. El Congreso, con pequeña mayoría demócrata el año pasado, ya venía muy reticente a votarlo. Con la siguiente expresión, ahora Obama lo envío a los socavones del Capitolio: "Estamos en proceso de poner en marcha un plan para tramitar los acuerdos comerciales pendientes, mediante consultas con el Congreso. Tenemos la esperanza de sacar adelante relativamente pronto el TLC con Panamá. Y planeamos establecer reglas e indicadores para avanzar en los TLC colombiano y surcoreano".
En realidad, más sorprendente es la relegación del acuerdo con Corea del Sur, por el tamaño del negocio y por la importancia estratégica de la nación asiática. Esta decisión indica a las claras que el presidente 'le está parando muchas bolas' en materia comercial a los bastiones demócratas que ven en el 'libre comercio' una amenaza al empleo y a los intereses de las organizaciones sindicales. Si Estados Unidos ya no tiene interés en un acuerdo bilateral con Corea del Sur ¿qué podrá decirse del colombiano y de las expectativas que se habían despertado en otros países?
Como su antecesor, Obama continúa rindiéndole honores verbales a la OMC y al sistema de comercio basado en reglas y disciplinas multilaterales. Pero la pieza más fuerte de la declaración de marras tiene que ver con la Ronda de Doha de la OMC, que busca avanzar en la eliminación de barreras comerciales como condición del progreso y en la definición de mecanismos de resolución de disputas. El presidente dice que está comprometido con la restauración del papel líder del comercio en el proceso de crecimiento económico, pero que "será necesario corregir el desbalance que existe en las actuales negociaciones" porque, según declara, lo que se le pide entregar a Estados Unidos tiene un valor claro y mensurable, mientras que lo que le están dando deja muchas incertidumbres en materia de "nuevas oportunidades para nuestros trabajadores, granjeros, ganaderos y empresas".
Esta apreciación de la Ronda Doha es más dura que la que expresaba la administración republicana. El balance de poder definitivamente ha cambiado en Washington, también en el campo de la política comercial.
cgonzalm@cgm.com.co

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