Si el lunes la incertidumbre se apoderó de los mercados globales, este martes fue peor. Así quedó en evidencia por cuenta del comportamiento bajista de las acciones y los bienes primarios, que se contagiaron del pesimismo causado por Donald Trump, quien parece estar decidido a apretarle las clavijas a China.
Aunque se confirmó que una delegación del país asiático, encabezada por su Vicepresidente, hará presencia en Washington a partir de este jueves, es muy poco probable que haya humo blanco. A fin de cuentas, la lista de pendientes por resolver es muy larga y la Casa Blanca sigue mostrando los dientes. Todo apunta a que el viernes habría una subida de aranceles sustancial que golpearía a Pekín.
Y aunque la dirigencia china trata de mantener la cabeza fría, lo que está en juego aquí va más allá de una disputa comercial. Ceder a las bravuconadas de Trump sería visto como una especie de humillación al otro lado del Pacífico. Honor y soberanía son sustantivos que entran a formar parte de la ecuación.
El problema es que el mandatario republicano es partidario de las medidas unilaterales.La víctima más reciente es México, que le exporta cerca de 2.000 millones de dólares en tomates a su vecino del norte y que ahora se verá sujeto a un impuesto del 17,5 por ciento, debido a las quejas de los agricultores de Florida. El castigo será visto como un acto inamistoso, al sur del río Grande.
Hay preocupaciones adicionales. Europa mira con aprensión la agresiva política comercial estadounidense, que puede derivar en aranceles elevados para los vehículos que exporta el Viejo Continente. Ello sirve para entender el nerviosismo de las bolsas, pues lo que pasa con China no sería un caso aislado, sino parte de una política global.
Como consecuencia, el nerviosismo es la constante ahora. El fuerte salto que experimentó la tasa de cambio, que este miércoles arranca cerca de los 3.300 pesos por dólar, es un ejemplo de la ansiedad de los inversionistas, que también tiene repercusiones en Colombia.
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