A primera vista, el levantamiento del paro de pilotos de Avianca afiliados a la Asociación Colombiana de Aviadores Civiles, significa dejar atrás, de un plumazo, una situación que afectó seriamente a centenares de miles de usuarios de la compañía. La noticia según la cual los huelguistas comenzarán a reintegrarse a su trabajo la semana que viene, lleva a pensar que los itinerarios volverán a ser los de antes en cuestión de días.
Sin embargo, quienes conocen de estas cosas saben que la historia no ha terminado. Para comenzar, porque la empresa señala que hay procesos disciplinarios en marcha, cuyo trámite sigue. No menos importante es lo que pueda decir la Corte Suprema de Justicia, que está obligada a pronunciarse sobre la legalidad de la suspensión de actividades, tras el fallo de primera instancia del Tribunal Superior de Bogotá en ese sentido.
Dependiendo de cómo salga el veredicto, se verá la reacción de las partes involucradas. En caso de confirmarse la primera decisión, la aerolínea estaría en libertad de despedir a quienes le causaron tantos trastornos, aunque es de imaginar que las sanciones vendrán de manera selectiva. Si pasa lo contrario, habrá que hacer un proceso que conduzca a cerrar las heridas abiertas. Todo, aparte de los detalles técnicos de habilitaciones y entrenamiento de los pilotos, lo cual tomará tiempo.
Por otra parte, está el comienzo de deliberaciones del Tribunal de Arbitramento, cuyo arranque se ha visto aplazado ante la dificultad de conformar la terna exigida por la ley. Aquí, la pregunta es si operará el ya existente o si Acdac demandará otro en el cual pueda proponer nombres.
A todo lo anterior se le suma la definición de las peticiones que dieron origen a lo sucedido. Los analistas se mantienen pendientes de cómo se define el nuevo esquema salarial y otros beneficios adicionales. Solo en ese momento se podrán hacer las sumas y restas de un movimiento que implicó menores ventas por más de 350.000 millones de pesos y cuyas consecuencias no concluyen aún.