Hay amenazas que se cumplen. Así se podría resumir lo sucedido esta semana cuando Donald Trump hizo efectiva su promesa de aplicarle una fuerte alza de aranceles a China, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo que permita la entrada de más bienes estadounidenses a la nación oriental. Si bien el viernes se informó que ambos lados seguirían negociando, las preocupaciones vienen en franco aumento.
El motivo es claro: una caída en el intercambio de bienes afectaría negativamente el comportamiento de la economía mundial, justo cuando esta enfrenta vientos cruzados. En caso de que las hostilidades continúen, el daño podría ser más profundo y duradero.
Y es que el toma y dame es muy peligroso. Washington elevó del 10 al 25 por ciento los impuestos que pagan bienes por unos 200.000 millones de dólares anuales. Poco después, Pekín advirtió que vendría una respuesta. La contestación fue que el castigo podría aplicarse a los 325.000 millones de dólares que faltan.
Lo anterior dejará múltiples damnificados. El consumidor estadounidense se enfrenta a la perspectiva de que le cuesten más un sinnúmero de artículos, desde la ropa que se pone hasta los iPhone que utiliza, pasando por materias primas e intermedias. Los agricultores norteamericanos que venden trigo y maíz al otro lado del Pacífico, estarán obligados a ver qué hacen con sus excedentes.
De la misma manera, China debe prepararse para que el motor que ha movido su progreso en las últimas tres décadas, empiece a girar a menos revoluciones. Una menor demanda de la nación oriental puede conducir a precios más bajos de los bienes primarios, dando lugar a un círculo vicioso, a todas luces, inquietante.
Ese es el motivo por el cual las acciones en Wall Street registraron su peor semana en lo que va del 2019. El coletazo se sintió en Colombia, en donde el dólar se mantuvo en niveles elevados. Aunque siempre existe la posibilidad de que regrese la sensatez y se logre una solución razonable, las alarmas se dispararon. Porque, cuando los poderosos pelean, nadie sale indemne.