El respiro duró apenas unos días. Y es que después de un periodo de relativa estabilidad, los mercados internacionales volvieron a reflejar las preocupaciones de los analistas, con respecto al desempeño de la economía mundial. En la parte final de la semana que termina se agudizaron las señales de una ralentización que oscurece el panorama para todos los países, incluyendo a Colombia.
El comportamiento de los principales mercados internacionales, no deja duda. Wall Street completó cinco días de bajas, mientras que en Londres o Tokio también aparecieron números en rojo. Si bien en Nueva York el balance del año es todavía positivo, puede ser que el auge reciente esté llegando a su fin.
La razón es que aquellos indicadores que se conocen como los ‘fundamentales’, dejan más dudas que sorpresas. En el Viejo Continente, la producción industrial en Alemania no levanta cabeza, algo que justifica el recorte en los pronósticos de crecimiento de la zona, que viene de hacer el Banco Central Europeo. A su vez, China registró la caída más profunda de los últimos tres años en sus exportaciones, lo cual incrementa las dudas sobre los efectos de la guerra comercial con Washington.
Sin embargo, el sacudón más grande corrió por cuenta de Estados Unidos, que parecía inmune a las dificultades observadas en otros continentes. El dato del viernes, según el cual las nóminas crecieron en 20.000 cargos durante febrero cayó muy mal, pues los analistas hablaban de 180.000. A pesar de que los salarios subieron de manera importante y el índice de desempleo cayó, el mensaje subyacente es que la locomotora norteamericana comienza a perder velocidad de manera notoria.
Semejante perspectiva influye sobre otros mercados, como el de los hidrocarburos. La menor cotización del petróleo refleja el temor de que el consumo no suba tanto como se había pensado. Dicha circunstancia influye sobre los exportadores de crudo, por lo cual es fácil entender el salto del dólar frente al peso colombiano. Así creamos que la realidad global no nos toca, se comprueba que si por allá llueve, acá nos mojamos.