El 2011 fue un año de dificultades para la mayoría de los países. La crisis económica mundial, revueltas sociales y políticas, sumado a desastres naturales como el terremoto de Japón e inundaciones –por los efectos del cambio climático– en Brasil, Estados Unidos, Australia, entre otros, llevaron a la sobrestimación de las cifras de crecimiento económico mundial de 4,5 por ciento a 3,9 por ciento.
¿Cómo enfrentaron las principales ciudades del mundo el reto que les puso este turbulento año? Recientemente, el Instituto Brookings, con sede en la ciudad de Washington, presentó los resultados de su MetroMonitor.
Este es un importante estudio sobre las 200 áreas metropolitanas más grandes del mundo –medidas por el tamaño poblacional–.
El análisis abarca la evolución de variables económicas y sociales para 60 áreas metropolitanas del occidente europeo, 64 de Estados Unidos y Canadá; 24 de Asia-Pacífico desarrollado; 11 de Europa del Este y Asia Central; 11 ciudades del Medio Este y África, y, por último, -1 -2 de Latinoamérica, donde se incluye a Bogotá.
Los principales resultados son sorprendentes.
En primer lugar está que, durante el 2011, el 90 por ciento de las economías metropolitanas con mayor dinamismo se encuentra por fuera de las áreas geográficas de norteamérica y el occidente Europeo.
De igual forma, el 95 por ciento de las ciudades con menor crecimiento de variables económicas, como el empleo y el ingreso, se concentró en los países desarrollados.
Este hecho está demostrando las consecuencias de la crisis económica que tendió a concentrar sus efectos más negativos en la economía de Estados Unidos y países del occidente europeo, como España, Grecia e Italia. Adicional a este evento, hay hechos desfavorables como el bajo crecimiento de las ciudades japonesas, propiciado por los daños del terremoto en Japón en el 2011.
En segundo lugar, el MetroMonitor destaca cómo en el 2011, y pese a la crisis mundial, las economías de las áreas metropolitanas en países emergentes no alteraron su tendencia creciente de los últimos periodos en materia de empleo, producción, consumo y comercio.
Asimismo, es interesante observar cómo el ingreso creció a tasas mucho mayores en ciudades de Europa del Este, Asia-Pacífico y Latinoamérica, sobrepasando por mucho los niveles de prerecesión en la mayoría de los casos.
Uno de los hallazgos más significativos es la posición ocupada por Bogotá dentro del análisis. De las 11 áreas en América Latina, Bogotá se encuentra en el sexto, lugar en crecimiento del ingreso (4 por ciento) y el empleo (2,6 por ciento), ocupando el puesto 29 dentro del ranking de desenvolvimiento económico 2010-2011 a nivel global.
El estudio resulta bastante ilustrativo sobre las principales economías citadinas mundiales y conlleva a cuestionamientos acerca del rumbo actual de las principales capitales.
De alguna forma, el comportamiento económico de las 200 principales áreas metropolitanas demuestra cómo el crecimiento de las menos aventajadas –en la carrera del crecimiento– está contribuyendo al dinamismo de la economía mundial en épocas muy difíciles, mientras que, de otro lado, los países en desarrollo están llamados a replantear sus estrategias de crecimiento.
Ricardo Rojas Parra
Economista - Profesor universitario