En este portal utilizamos datos de navegación / cookies propias y de terceros para gestionar el portal, elaborar información estadística, optimizar la funcionalidad del sitio y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias a través del análisis de la navegación. Si continúa navegando, usted estará aceptando esta utilización. Puede conocer cómo deshabilitarlas u obtener más información aquí

BOLETINES
Indicadores en línea
  • TRM $ 3.630,33
  • ICOLCAP $ 24.420,00 +2,61% +$ 621,0
  • Dólar $ 3.636,50 +1,03% +$ 37,0
  • Euro $ 4.300,52 +1,65% +$ 69,67
  • Bolívar US$ 354,663918 +0,81% +US$ 2,839384
  • Peso mexicano US$ 0,477 -1,65% -US$ 0,008
  • Oro US$ 4982,5 +0,94% +US$ 46,21
  • Tasa de usura en Colombia 24,36 %
  • Tasa de interés del Banrep 9,25 %
  • Café US$ 351,5 +0,17% +US$ 0,6
  • TRM $ 3.630,33
  • ICOLCAP $ 24.420,00 +2,61% +$ 621,0
  • Dólar $ 3.636,50 +1,03% +$ 37,0
  • Euro $ 4.300,52 +1,65% +$ 69,67
  • Bolívar US$ 354,663918 +0,81% +US$ 2,839384
  • Peso mexicano US$ 0,477 -1,65% -US$ 0,008
  • Oro US$ 4982,5 +0,94% +US$ 46,21
  • Tasa de usura en Colombia 24,36 %
  • Tasa de interés del Banrep 9,25 %
  • Café US$ 351,5 +0,17% +US$ 0,6

Legalizar, ex presidente Gaviria

Hoy, los países invierten sumas ridículas en prevención y tratamiento de drogadictos.

Alt thumbnail

Actualizado:

00:00
00:00
Whatsapp iconFacebook iconX iconlinkeIn iconTelegram iconThreads iconemail iconiconicon
El periódico El Tiempo, en su edición de ayer, publicó el prólogo de César Gaviria al libro Políticas antidroga en Colombia: éxitos, fracasos y extravíos. Como todo lo del ex presidente, es un escrito serio, directo y bien argumentado.
Pero la conclusión se queda corta. Luego de afirmar y sustentar que la actual política antidrogas en el mundo es un fracaso, por el simple hecho de que cada año hay más consumidores en el mundo, concluye que el replanteamiento parte de construir la nueva política desde la perspectiva de la salud pública y no la seguridad nacional. Cierto, pero eso es apenas la mitad del camino.
La solución real, basada en el diagnóstico de Gaviria, es que se requiere un acuerdo en el seno de la ONU para legalizar las drogas ilícitas. Mientras eso no ocurra, el peso de la política seguirá en las estrategias represivas tanto de narcotraficantes como de consumidores. Y todo el presupuesto de los países se va en eso: persecución a través de la fuerza pública.
Lo mismo que ocurrió con la prohibición del licor en Estados Unidos. Hasta que no se legalizó su producción y venta, todo el esfuerzo estatal se concentraba en la guerra. Pero este no es un buen ejemplo para el caso de las drogas ilícitas. Son otros tiempos y hemos aprendido de los errores del pasado.
La realidad es esta: hoy, los países invierten sumas ridículas en prevención y tratamiento de drogadictos. El 95 por ciento de los presupuestos nacionales se gasta en interdicción, persecución, juzgamiento y encarcelamiento de traficantes ilegales y consumidores. Cuando lo lógico, humano y razonable, es que ocurra lo contrario: que este problema se asuma como de salud pública y se impulsen campañas masivas para prevenir la drogadicción en niños, adolescentes y adultos. Legalizar para que haya menos consumo.
Estamos en el peor de los mundos. En casi todos los países, incluido Colombia, el último eslabón de la cadena de las drogas es legal (dosis personal), mientras todo lo anterior (siembra, procesamiento y venta) es ilegal; el absurdo más grande a la vista de las autoridades y nadie parece enterarse. Se fuma marihuana y se consumen otras drogas legalmente, en parques y sitios públicos, bajo la modalidad constitucional de la dosis personal, mientras, año tras año, decenas de policías y soldados mueren enfrentando narcotraficantes que siembran, procesan y comercializan estas drogas.
Esta y no otra es la mayor incongruencia de la política antidroga a nivel mundial. Los derechos civiles e individuales en el mundo han avanzado vertiginosamente a lo largo de las tres últimas décadas. En Colombia llegaron con la Constituyente de 1991, liderada por el Gobierno Gaviria, y poco tiempo después la Corte Constitucional aprobó la legalidad de dosis personal de ciertas drogas. Si no se acepta esta realidad, aún con el enfoque de la salud pública, la política antidrogas en Colombia y el mundo seguirá siendo un fracaso, y en 10 o 20 años estaremos en el debate de legalización. ¿Por qué no hacerlo desde ahora?
¿El beneficio? Muchos: se acaba la financiación de guerrillas y paramilitares en Colombia –quizá con esto finaliza el conflicto interno–; nos evitamos muchos muertos en la fuerza pública; e iniciamos campañas de prevención de la drogadicción y atención profesional y sostenida a los adictos. No hay una sola consecuencia negativa de legalizar las drogas en el mundo, mediante un acuerdo de países en el seno de las Naciones Unidas. Lo que se requiere es ver las cosas distintas, un nuevo paradigma, un nuevo liderazgo en este tema. Un liderazgo positivo, humano y con visión de futuro, el mismo que impulsó César Gaviria hace 20 años.
00:00
00:00
Whatsapp iconFacebook iconX iconlinkeIn iconTelegram iconThreads iconemail iconiconicon
Temas relacionados
Sugerencias
Alt thumbnail

PORTAFOLIO GOOGLE NEWS

Síguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.

Alt thumbnail

PORTAFOLIO WHATSAPP

Únete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.