Desde las épocas de Teodoro Roosevelt, con su ‘gran garrote’, se ha considerado que EE. UU. ha mirado a Latinoamérica como su ‘patio trasero’, y no han faltado razones para ello.
El ‘coloso del norte’ siempre ha tenido motivos para dejarnos en un segundo plano y mirarnos con algo de desprecio. Con frecuencia, la justificación ha sido alguna de las mil guerras en que ha estado involucrado, otras veces el petróleo o la Guerra Fría, entre otros.
Lo cierto es que nunca América Latina ha estado a la cabeza de sus preocupaciones.
No hay que hacerse muchas ilusiones de que esto vaya a cambiar, pero no es menos cierto que haya condiciones para que el continente y, en particular, Colombia tengan un mejor lugar en la lista de prioridades de EE. UU. La miopía de los norteamericanos les ha impedido convertirse en los líderes globales que hubieran podido ser en lo que llamaron un ‘mundo unipolar’ y, por el contrario, se han ganado el rechazo de muchos gobiernos y ciudadanos. Colombia, en el entretanto, no sólo ha progresado y se ha fortalecido como sociedad y economía, sino que ha sido un socio efectivo y confiable para defender el modo de vida occidental, la democracia y la estabilidad política de la región.
Complejas las maromas que ha tenido que hacer el Gobierno, como se ha visto en el pasado reciente, para convivir con el ‘mejor amigo’, ganarse un espacio para liderar organismos como Unasur, lidiar al energúmeno gobernante de nuestro vecino del sur y, simultáneamente, ser un receptor exitoso de la inversión extranjera, ofrecer confianza a los inversionistas y luchar contra enemigos como la guerrilla y el narcotráfico.
Afortundamente, se ha logrado avanzar con bastante éxito por este campo minado y cada día es más claro el peso específico que se ha ido ganando y el liderazgo que ha adquirido el país.
No es casualidad que, no sólo se esté liderando el BID y aspirando a dirigir la OIT, sino que, incluso, países como Brasil propongan a un colombiano para encabezar el Banco Mundial. Este tipo se situaciones reflejan el lugar que hoy ocupa Colombia.
Ahora tenemos por delante la Cumbre de las Américas que por primera vez, se celebrará en Colombia. Ya Obama ha anunciado su venida y son muchos los norteamericanos que se ven por el país preparándola.
Sin duda, parte de este interés tiene que ver con la campaña electoral doméstica en la que muchos colombianos podrán votar, y los lationamericanos verán con buenos ojos que el Presidente norteamericano asome por estos lares.
Lo importante es que no se vaya a quedar en las fotos, sino que esto sirva para que ese país manifieste, con hechos, el reconocimiento al papel que Colombia está jugando y puede jugar hacia el futuro en lo económico y político, en el contexto de un escenario en el que Latinoamérica se está poniendo de moda a nivel global.
Ricardo Villaveces
Consultor privado
ricavip@gmail.com