Arabia Saudita y Rusia se han declarado la guerra después de la reciente ruptura de negociaciones sobre reducción adicional de la oferta en 1’500.000 de barriles por día (b/d). Se apuesta a ver quién es más macho para producir petróleo y la consecuencia ha sido el desplome del precio del crudo, que ya venía maltrecho con la contracción de demanda por coronavirus. Han tomado partido otros miembros de la OPEP en alardes de virilidad. En esa pelea ajena, a Colombia, país de alto costo de producción, la muelen.
Bienvenidos al mercado abierto. El mundo petrolero por la libre. La referencia Brent ha perdido este año el 45% de su valor y no tiene piso. El príncipe heredero Bin Salman ha ordenado ofertar 12,3 millones b/d a partir del mes que viene. Como esa cuantía excede la capacidad de producción del reino, se completará con barriles en reserva (cantidad desconocida). La acompañan con anuncios de mayor oferta su aliado los Emiratos Árabes con 300.000 b/d, además de Irak con 350.000 y Nigeria con 100.000. La respuesta de Rusia no se hizo esperar: anunció que incrementaría su producción 500.000 b/d.
Los principales actores del Ok Corral pueden absorber las balas por tiempo largo, así sea acudiendo a bien provistos Fondos Nacionales, si sus finanzas públicas lo exigen. Mal parada queda la industria en EE. UU. Al amparo del piso de la OPEP con sus cuotas de producción, Norteamérica creció sus barriles hasta convertirse en el primer productor del mundo (13.500.000 b/d) en pocos años. A US$35 por barril o menos la cosa es literalmente a otro precio.
A precios tan reducidos, la mitad de la industria petrolera de los EE. UU. tendría, por costos, que abandonar barriles. Los avances en la eficiencia de la economía del fracking han sido asombrosos. Producir cuesta mucho menos que hace 5 años, pero no tanto. Solo unos pocos productores en Texas y Nuevo México podrían sobrevivir. Con el agravante de que los banqueros del dinero fácil, que financiaron a debe el auge, ahora, más que barriles y flujo, quieren ver retornos.
A don Sancho Jimeno todo este asunto de pelea por barriles le recordó el duelo a cañonazos en Bocachica en 1697 que le dejó una espada, deferencia del almirante francés De Pointis, deslumbrado por la gallardía de don Sancho en la defensa de su fuerte.
Se está frente a una realidad sin precedentes: anuncios de un gran salto en la oferta de crudo, mas una histórica contracción en la demanda provocada por la pandemia del coronavirus. China en particular ha dejado un hueco asustador, sus importaciones netas, las mas importantes del mundo, se han reducido a menos de la mitad. La magnitud del cambio cobra relieve si se tiene en cuenta que el petróleo ha estado casi siempre regulado,
Primero fue la Texas Railroad Comission en la primera mitad del siglo XX y luego la OPEP. Texas y la Arabia Saudita y sus aliados han servido, cada uno en momento, como tanque para abrir y cerrar las llaves según las circunstancias del mercado. De darse la balacera en ciernes, se entenderá mejor lo vital que es tener el productor de crudo de última instancia (puede ser colectivo) para la estabilidad geopolítica.
Hay, empero, todavía una ventanita: el ministro de energía ruso, Alexander Novak, ha dicho que la cooperación con la OPEP no está cerrada, mientras varios de sus miembros claman por la reconciliación. Ojalá no se dé el despelote. Malo para Colombia. La sacan del mercado.
Rodolfo Segovia
Exministro e historiador