En este portal utilizamos datos de navegación / cookies propias y de terceros para gestionar el portal, elaborar información estadística, optimizar la funcionalidad del sitio y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias a través del análisis de la navegación. Si continúa navegando, usted estará aceptando esta utilización. Puede conocer cómo deshabilitarlas u obtener más información aquí

BOLETINES
Indicadores en línea
  • TRM $ 3.341,23
  • ICOLCAP $ 25.447,00 -0,857% -$ 220,0
  • Dólar $ 3.292,50 +0,03% +$ 1,1
  • Euro $ 3.728,50 +0,05% +$ 1,9
  • Bolívar US$ 858,024862 +0,13% +US$ 1,109619
  • Peso mexicano US$ 0,548
  • Oro US$ 4155,99 -0,59% -US$ 24,8
  • Tasa de usura en Colombia 29,24 %
  • Tasa de interés del Banrep 12,00 %
  • Café US$ 290,05 -0,22% -US$ 0,65
  • TRM $ 3.341,23
  • ICOLCAP $ 25.447,00 -0,857% -$ 220,0
  • Dólar $ 3.292,50 +0,03% +$ 1,1
  • Euro $ 3.728,50 +0,05% +$ 1,9
  • Bolívar US$ 858,024862 +0,13% +US$ 1,109619
  • Peso mexicano US$ 0,548
  • Oro US$ 4155,99 -0,59% -US$ 24,8
  • Tasa de usura en Colombia 29,24 %
  • Tasa de interés del Banrep 12,00 %
  • Café US$ 290,05 -0,22% -US$ 0,65

La lucha contra la corrupción

Alt thumbnail

Actualizado:

00:00
00:00
Whatsapp iconFacebook iconX iconlinkeIn iconTelegram iconThreads iconemail iconiconicon
 
La corrupción afecta negativamente el crecimiento económico, el nivel de ingreso por habitante, la inversión extranjera y doméstica, el comercio internacional y la estabilidad de precios. Incide sobre el bienestar económico y es quizá el mayor impedimento para el desarrollo.
Debido a ella, los países desperdician parte de su PIB potencial.
En Colombia, la corrupción puede haberle restado al ingreso per cápita por habitante entre el 5 y el 10% hasta 1995 (Axel Dreher and Thomas Herzfeld, The Economic Costs of Corruption:
A Survey and New Evidence, 2005). En el gobierno, la corrupción causa menor eficiencia y afecta la productividad total porque este obstaculiza en vez de ser productivo y obtiene recursos del sector privado para desperdiciarlos en malos proyectos y en transferencias a políticos y afiliados.
Corroe la confianza popular en sus dirigentes y debilita las instituciones.
Se ha sancionado una nueva Ley Anticorrupción, y Santos y Germán Vargas han hecho pública la voluntad política de combatirla.
El Presidente ha consignado sus puntos de vista en el prólogo del libro de un reconocido experto internacional que identifica siete elementos esenciales en la lucha contra la corrupción: voluntad, legislación, estrategia, acción coordinada, recursos, apoyo del público y perseverancia.
Dice que va a poner en marcha una política de Estado que comprende estrategias de prevención, investigación y sanción de la corrupción, y de promoción de la cultura de la legalidad en coordinación con las entidades de control e investigación del Estado y a nivel internacional; y hace énfasis en la necesidad de educar a la población para que respete lo público, valore la ley y colabore en la lucha contra la corrupción. El aspecto educativo es muy importante, porque en el país se espera que los políticos sean corruptos y no afecta su popularidad en casos bien conocidos.
Santos no se refirió al papel funesto que juega el clientelismo en la corrupción. La Ley Anticorrupción es buena, y excelente la prohibición a los que financian campañas para obtener contratos del Estado.
Pero si al Procurador, al Fiscal y al Contralor los nombran o designan parlamentarios clientelistas, y si los funcionarios son nombrados por su afiliación política, clientelista en la mayoría de los casos, sin exigirles responsabilidad con el Estado, no va a haber ni ley ni voluntad política que valga, y todo va a seguir igual o peor.
Pese a ello, se vislumbra algo positivo: la Presidencia de la República, que es la entidad responsable del control y prevención de la corrupción, ha obtenido en la Ley Anticorrupción más herramientas para combatirla.
Esta ley le da al Presidente la posibilidad de nombrar directamente a los responsables del control interno en las entidades nacionales.
En la reglamentación se puede pensar en organizar una oficina o Departamento Nacional de Inspección o de Control Interno de carácter esencialmente técnico, modelado, por ejemplo, en organizaciones como el DNP que depende de Presidencia o el Banco de la República, que han permanecido relativamente inmunes al clientelismo.
Esa entidad debe coordinar independientemente la estrategia de control interno del Estado y la acción de los inspectores de finanzas en las entidades públicas donde ejerzan esa función. También debería establecer lineamientos de control interno utilizando como modelo las guías para auditoría y control interno que emanan de leyes como la de Sarbanes-Oxley de EE. UU. que se concibieron para el sector privado, pero que son aplicables a cualquier organización. También es indispensable identificar en cada entidad las instancias de conflicto de interés y educar a los funcionarios y al público para distinguirlas y denunciarlas.
00:00
00:00
Whatsapp iconFacebook iconX iconlinkeIn iconTelegram iconThreads iconemail iconiconicon
Temas relacionados
Sugerencias
Alt thumbnail

PORTAFOLIO GOOGLE NEWS

Síguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.

Alt thumbnail

PORTAFOLIO WHATSAPP

Únete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.