Solo como un milagro, o hecho sobrenatural, se puede uno explicar el estado actual de la nación Argentina. Son muchos los países que tienen sociedades fallidas a pesar de poseer recursos naturales abundantes y valiosos.
Lo que a uno no lo termina de asombrar es cómo un país con un capital humano como el que uno encuentra allí, con unas instituciones académicas que han hecho que Argentina –el país que más premios Nobel ha recibido en Latinoamérica, con tres galardones en ciencias– tenga contrastes tan marcados y una sociedad que tolera Villa Miserias y un alto grado de pobreza extrema.
Me explicó recientemente un amigo aficionado a la historia que a diferencia de Estados Unidos y Canadá, quienes al arribo de la masiva inmigración europea del siglo XIX y XX, ya tenían una Nación establecida, aquellos que inmigraron a Argentina encontraron una estructura feudal y, desde el punto de vista político, un caos.
Esto forja un “mundo argentino” muy particular. Según la excanciller Susana Malcorra, el mundialmente famoso ego porteño puede atribuirse a un complejo de inferioridad. Esto quizás explique que el psicoanálisis sea una actividad tan prolífica para los porteños.
El Peronismo ha marcado los últimos setenta y tantos años del devenir político de ese país. Hoy encuentra uno que no es un partido tradicional sino un gran paraguas que acoge movimientos de todos los matices.
Es claro que la herencia de populismo que dejaron como legado Juan Domingo Perón y Evita ha sido inusualmente resiliente y ha trascendido en todo el entorno político desde el comienzo de su Gobierno.
Argentina sigue teniendo una atracción casi magnética para los capitales extranjeros. Tanto así que los analistas hoy consideran que mientras el problema económico es solucionable al mediano plazo (¿será que una vez más harán el “quite” a una proporción de la deuda?), no piensan lo mismo sobre la crisis política, a la que no le ven una salida clara.
Pienso que los individuos de la generación venidera incrementarán la diáspora argentina, que proporcionalmente es menor que la colombiana.
Esto causaría una bola de nieve con efectos desastrosos para el futuro de la nación.
Algunos colombianos piensan que no es posible que un populista llegue al Gobierno en las próximas elecciones, pues “Colombia es diferente”, pero no podemos cegarnos y vivir en negación. Hay que prevenir que lo ocurrido en Argentina no nos ocurra acá.
Salomón Kassin Tesone
Banquero de inversión.
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