Esto también pasará.
Esta milenaria y sabia frase, de procedencia desconocida, es tal vez la mejor respuesta cuando nos preguntan por la inclemente tormenta que enfrenta la humanidad. Aun así, debemos reflexionar ante hechos que nuestra generación no ha tenido que enfrentar antes.
Ante todo, no podemos incurrir en acrecentar la normal incertidumbre que nos embarga a nosotros y a los que nos rodean. Es por esto que me ocupo de anotar hechos que es posible que marquen trazos de comportamiento una vez esta pandemia haya pasado. La experiencia dejará enseñanzas y pondrá en evidencia nuestra vulnerabilidad, aunque individualmente es muy posible que crezcamos como personas.
Una experiencia personal me hace ser optimista. - Oí a un nieto preadolescente expresar que en este momento su preocupación más grande es la salud de su bisabuelo. - En una sociedad que viene perdiendo sensibilidad y reverencia por sus “viejos”, es posible que se señale un hito en la vida de la generación venidera donde se regrese a una relación de respeto y admiración de los jóvenes por sus mayores.
Siento que es posible que el sentimiento de responsabilidad colectiva tenga el potencial de incrementarse y que el culto al individualismo pueda desacelerar.
Esta circunstancia impone una interdependencia y hace tomar conciencia de que ninguno es una isla. El vivir momentos donde es tan importante para tu supervivencia el estado de salud de todos los que te rodean, sean cercanos o extraños, es muy probable que deje enseñanzas permanentes que resulten en una sociedad consiente de sus responsabilidades colectivas, y por ende más tolerante y solidaria.
Seguramente apreciaremos más la libertad que tenemos de manejar nuestro tiempo y tendremos más conciencia de la importancia de ser selectivos en cómo lo utilizamos.
El shock por lo totalmente inesperado y las vicisitudes por las que estamos pasando como consecuencia de un acto de la Naturaleza, seguramente hará que todos, incluyendo algunos de aquellos que se aproximan al cambio climático con un sentimiento de negación y desprecio por la ciencia, aceptemos entrar en razón y cambiemos de hábitos para evitar.
Una catástrofe mayor en el planeta, que bien podemos evitar.
Aprender a que el éxito depende de actos que se ejecuten de forma cohesionada. Esto se hará más posible al haber sobrevivido esta experiencia.
En el futuro habrá usos diversos para la enseñanza a distancia, lo que facilitará la educación, tanto continuada como remedial. Esta es indispensable para adaptarse a los requerimientos de la economía digital. Tanto docentes como estudiantes perderán el sentimiento intimidante que trae el cambio al haber experimentado, por fuerza mayor, su uso.
Igualmente veremos que se abre camino la oficina en el hogar, al menos algunos días de la semana, lo que beneficia particularmente a las mujeres profesionales y a las madres cabeza de familia.
Pensar con el deseo es legítimo y es mejor que caer en la tentación del derrotismo y la fatalidad en esta incertidumbre.
Salomón Kassín Tesone
Socio de Penta Asesorías Financieras S.A.S
skassint@gmail.com