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Chile, con su ingreso a la Ocde, ha demostrado que ha alcanzado altos estándares en sus políticas y se ha puesto 'bajo observación' en la implementación de muchas de las recientes reformas.

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El 10 de enero de este año, Chile se convirtió en el segundo país latinoamericano -después de México- en ingresar a la OCDE. Si bien aún falta la ratificación por el Congreso chileno, la Organización ya ha producido informes sobre distintos aspectos de la política chilena, entre los que se destacan los avances logrados en materia de competencia y la necesidad que tiene el país de mejorar los estándares de educación y disminuir las cargas administrativas para la creación de empresas.
Desde ese escenario se anunció en Chile el nuevo gabinete del presidente Sebastián Piñera. Este equipo de Gobierno ha sido cuestionado por algunos, por lo que en su opinión, constituye una exagerada participación del sector empresarial chileno. Para nadie es un secreto que se ha discutido el hecho de que el nuevo Presidente tenga inversiones en diferentes sectores económicos, y algunos ven el gabinete como la confirmación de sus temores de la toma empresarial del poder.
Teniendo en cuenta lo anterior, resulta valioso analizar el papel de las percepciones en la historia de los países. Para ilustrar este fenómeno es útil recordar la historia de Suiza, y en especial de Ginebra, una ciudad que recibió una gran influencia del reformador Jean Calvin. Su visión pragmática del papel del dinero en las sociedades se ha identificado como el origen del desarrollo del sector financiero en Suiza. De acuerdo con documentos históricos, con anterioridad a Calvin, la intermediación financiera era considerada contraria a la ética.
El reformador planteaba que el problema no era la intermediación del dinero, sino el abusar de la posición que tenía, quien, en un momento del tiempo, ofrecía sus recursos en préstamo. Con ello, cambió la percepción, pues se logró ver en la regulación de los niveles de los intereses, la solución que eliminó los temores. Ese pequeño cambio en una percepción de toda una sociedad permitió construir los cimientos para el desarrollo del sector financiero, base de la economía suiza.
Recordar esta historia resulta útil para reconocer el papel de las percepciones en nuestras sociedades. No debemos olvidar el desprecio por el papel de los artesanos en los conquistadores y colonos españoles, quienes consideraban que la sociedad debería estar conducida por profesionales liberales ajenos al trabajo manual. Contraria a esta idea, sabemos que los países existen gracias a esos millones de personas que se levantan día a día a producir bienes y a prestar servicios, y no parece que le haga mal a ninguna administración pública adoptar muchos de los indicadores de una gestión empresarial eficiente.
Chile, con su ingreso a la OCDE, ha demostrado que ha alcanzado altos estándares en sus políticas y se ha puesto 'bajo observación' en la implementación de muchas de las recientes reformas. Ese desarrollo en instrumentos macroeconómicos, educación y productividad ojalá se extiendan en materia de política.
El nuevo gabinete tiene la responsabilidad de asegurar que la participación empresarial en la conducción de los destinos de Chile sea un éxito y si lo logra, cambiará entonces la percepción, eliminará los temores y le podrá dar un rumbo distinto a la política. Si resulta, será una tendencia, como lo han sido las reformas económicas iniciadas por Chile y que se extendieron en el continente por su liderazgo.
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