Marx, 200 años sin celebración

Llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.

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El hecho de que Marx hubiese sido el filósofo preferido por la mayoría de los oyentes de la BBC de Londres, pese a los llamados de The Economist a votar por John Locke y por Adam Smith, fue explicado por el historiador inglés Eric Hobsbawn: “tras la caída del comunismo se vio por fin liberado de la deformación de su pensamiento en los países del llamado socialismo real”, y agregó que “Marx predijo, de modo certero, el fenómeno de la globalización”.(El Tiempo, julio 1/05).
El 5 de mayo se cumplieron 200 años del natalicio de Marx en Tréveris (Prusia, hoy Alemania), y excepto la brillante película El joven Marx, que muestra su confrontación con los hegelianos y con el socialista utópico Proudon, y la entrañable amistad con Engels, no ha habido –salvo en algunos ámbitos académicos– análisis rigurosos, quizá porque muchos piensan que el derrumbe de la URSS y la orientación de países como China y Vietnam hacia el mercado, ha restado credibilidad a las ideas de Marx.
Recién publicado El Manifiesto, a Marx le cuestionaron su propuesta de expropiación y colectivización de los medios productivos, quien respondió que la misma competencia dentro del sistema capitalista produce una concentración de tierras, industrias y bancos que conducen inexorablemente al monopolio; esto permite recordar que recientemente se ha denunciado la práctica de cartelización por parte de 600 empresas de América Latina.(El Espectador 12/01/18).
Respecto de la aparición de la propiedad privada, Marx recuerda que en todas las sociedades primitivas la propiedad era colectiva y el trabajo comunitario, y devino en propiedad privada por la expulsión violenta a los campesinos de sus tierras, por la apropiación de los excedentes por parte de las castas y por las deudas. (Acumulación originaria, El Capital, tomo 1, capítulo 24). De similar manera explicó la reproducción del capital por la acumulación del valor no pagado a los trabajadores, y advirtió no solo sobre la inevitable llegada de los monopolios, sino que predijo que la banca terminaría sometiendo a las actividades productivas, fenómeno conocido hoy como financiarización.
Tras ver la brutalidad de regímenes como el de Ceauescu y su familia en Rumania, o el de Pol Pot en Camboya, que eliminó a la mitad de su población pretendiendo justificarlo con las ideas de Marx, se entiende la afirmación de Thomas Piketty, quien se reconoce como parte de la generación que creció viendo la caída de las dictaduras comunistas “y no sintió la más mínima ternura o nostalgia por esos regímenes o por la Unión Soviética”( El Capital en el siglo XXI, FCE. Bogotá, 2014).
Sin embargo, llama la atención que no exista un balance riguroso, desde el lado marxista, acerca de las razones que explican el colapso del bloque comunista.
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