Rajan profeta en el desierto

En el pasado, los funcionarios recibían salario fijo pero los cambios generaron incentivos perversos entre los gerentes de bancos e inversiones. 

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En la reunión anual de economistas y banqueros en Jakson Hole, (Wyoming) en 2005 y frente a los arquitectos del sistema financiero de la época (Summers, Geithner y Alan Greenspan), Raghuram Rajan economista jefe y Director de Investigación del FMI entre 2003 y 2006, argumentó que el mercado financiero se había vuelto más complicado e inseguro.
Advirtió además que el sector financiero, en su intento de dispersar el riesgo, vendía productos financieros complejos como valores respaldados en hipotecas, además de swaps de incumplimiento crediticio a bancos de inversión, que aunque parecían avanzados, amenazaban la estabilidad y podían colapsar.
Rajan expuso allí su documento, “¿El desarrollo financiero ha hecho que el mundo sea más riesgoso?” argumentando que los incentivos estimularon a tomar decisiones más riesgosas, pues las personas podían endeudarse a tasas bajas e invertir en instrumentos riesgosos, compartiendo el riesgo con cualquiera del mundo. Esos cambios se basaban en el cambio tecnológico que redujo los costos de comunicación y computación para adquirir, procesar y guardar información.
Además la desregulación alentó la competencia entre productos, instituciones y mercados; se crearon empresas bursátiles privadas y fondos de cobertura especulativos y de ese modo las personas invertían en fondos mutuos, seguros, pensiones, fondos de riesgo y de cobertura. En el pasado, los funcionarios recibían salario fijo pero los cambios generaron incentivos perversos entre los gerentes de bancos e inversiones, de modo que ahora se trataba de cobrar comisiones por la generación y transferencia de hipotecas, no por su efectivo cobro.
Rajan demostró que los bancos incentivaban esta conducta, absorbiendo hipotecas de poca probabilidad de pago y se deshacían de la mayoría de ellas juntándolas y vendiéndolas, de modo que los bancos eran inseguros y volátiles. Por eso, Rajan propuso la supervisión prudencial para evitar una catástrofe que generaría pérdidas incluso a generaciones futuras.
Los documentos presentados a la conferencia ponderaban a Greenspan como uno de los mejores banqueros de la historia pero Rajan llegaba a una conclusión diferente, considerada como una blasfemia. Los asistentes opinaban que Rajan no entendía de finanzas modernas, Summers lo acusó de tener una visión cerrada y equívoca sobre el sistema, y sus preocupaciones fueron desestimadas por la élite financiera. La historia demostró que Rajan entendía muy bien el sistema financiero y tres años después, la crisis económica global le dio la razón. Primero fue la quiebra de Lehman Brothers, luego las bolsas de todo el mundo cayeron y el gobierno tuvo que prestar cerca de US$85 mil millones a AIG. La recesión causada por la crisis financiera hizo perder 9 millones de empleos, y se extendió por el mundo, con consecuencias económicas, sociales y políticas que una década después se siguen sintiendo.
Esta crisis fue de gran magnitud y ocurrió porque la élite política y económica adoptó una posición negacionista, porque ante el constante crecimiento económico y las facilidades de financiamiento, pensaban que una crisis financiera era impensable. ¡Pero ocurrió!.
Beethoven Herrera Valencia
Profesor, universidades Nacional y Externado
Colaboración Nicolás Cruz.

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