El riesgo está en la mente

El estado emocional del mundo refleja que las experiencias negativas van escalando la montaña del ánimo.

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Países poderosos quebrantados por la insurgencia de poblaciones sin futuro, gobernantes ausentes succionados por el remolino de sus anarquías, presagios económicos, geopolíticos y cibernéticos de espanto: el Foro Económico Mundial, que finaliza hoy en Davos, Suiza, es una radiografía telúrica del confuso futuro.
Los desafíos de la Cuarta Revolución Industrial no van a poder ser enfrentados desde la atalaya de la alegre globalización. Las relaciones internacionales se están reconfigurando y los nacionalismos asoman sus garras. Los riesgos ambientales ascienden, zumban los patógenos biológicos y las vulnerabilidades tecnológicas están hechas de un póker fatal: noticias falsas, robo de identidad, violaciones masivas de datos y ataques cibernéticos colosales. Hagan sus apuestas, señores…
Y sin embargo, en esa lista negra del “Informe de Riesgos Globales 2019” hay un acápite de demencia. El lado humano. El que tiene asiento en la salud mental de un mundo que para muchos es “cada vez más ansioso, infeliz y solitario”.
Los problemas de salud mental afectan a unos 700 millones de personas, décima parte de la población mundial. “Las transformaciones complejas, sociales, tecnológicas y relacionadas con el trabajo -refiere el informe-, están teniendo un profundo impacto en las experiencias de vida de las personas. Un tema común es el estrés psicológico relacionado con un sentimiento de falta de control frente a la incertidumbre. Estas cuestiones merecen más atención: disminuir el bienestar psicológico y emocional es un riesgo en sí mismo, y también afecta el panorama de riesgos globales más amplio, en particular a través de los impactos en la política y la cohesión social”.
El estado emocional del mundo refleja que las experiencias negativas van escalando la montaña del ánimo, pedaleando en la depresión y los trastornos de la ansiedad. Estamos entrando en una “era de la ira”, eclosión del odio mutuo y la intolerancia. La furia pública que iluminó “La primavera árabe” es hoy un caballo de miedo, cabalgando en la pugnacidad y la polarización.
Colombia cabe perfectamente en esa porfía. Los años más recientes nos enfrascaron en odios y divisiones, como si no hubiéramos pasado varios siglos odiándonos y dividiéndonos. Todos murmuramos que eso está acabando con el país, pero no es causa común el detenerlo.
La película ‘Bird Box: a ciegas, más que un pretexto para jugar cuclí con los ojos vendados, es una metáfora de los peligros de la locura colectiva.
Hay “factores estresantes sociales”: conflictos violentos, homicidios y la intimidación entre las parejas -con prevalencia de víctimas femeninas-. Clasifica una tragedia: la proporción de personas que viven solas es histórica y sin precedentes.
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