El precio de la gasolina
Actualizado:
Estamos viendo cómo aumenta el precio de la gasolina y, con ello, se calienta el debate que hace más de un año el Senador Luis Fernando Velasco ha venido proponiendo: ¿es posible bajar el precio de la gasolina de una forma responsable?
Debo reconocer mi inicial rechazo a su propuesta y valorar el esfuerzo del Senador por aportar a un tema central en la agenda pública colombiana. Como principio general, me parece necesario el pago de impuestos por parte de toda la sociedad y evitar darle subsidios a los más pudientes.
Como el precio interno tenía un subsidio al consumo del combustible, creía que era una buena medida de política pública el nivelar su precio con el internacional.
Con los debates presentados y lo sucedido en el último año, he repensado mi posición y presento algunos elementos para la discusión:
Primero, la fórmula con la cual se calcula el precio de la gasolina es todo menos transparente. Incluye 5 tipos de impuestos (con distintos nombres), un subsidio a los productores del alcohol carburante y el llamado precio al productor.
Clarificar la fórmula es un tema necesario y conveniente.
Segundo, los impuestos se pueden racionalizar y dejar tan solo dos de ellos: la sobretasa de la gasolina para las vías de departamentos y municipios, y el IVA con destino a la Nación. Todo lo demás puede reducirse y, con ello, simplificaríamos la fórmula.
Tercero, el alcohol carburante responde a otra fórmula aún más confusa, la cual contiene un subsidio para los pocos productores que generan este insumo.
Ellos ya tuvieron generosas exenciones para la inversión, créditos estatales para el cultivo y varios años de una demanda que, además de asegurada, también es subsidiada. Ese regalo tributario, que de forma irresponsable les dio el pasado gobierno, se puede y se debe suprimir.
Finalmente, el llamado costo del productor. Estoy de acuerdo con remunerarlo a precio del mercado, pero no mediante ficciones que paguen ineficiencias.
Me explico: hoy se toma el llamado “costo de oportunidad” de la gasolina que “teóricamente” Ecopetrol podría exportar y, por ello, al venderla localmente a otro precio dejaría de obtener esos ingresos posibles.
Pero no olvidemos que Ecopetrol no puede vender ni un solo galón de la gasolina que produce y nos provee, pues la calidad de la misma es muy baja y no es posible ofrecerla en el mercado donde "se calcula" su precio. Es decir, pagamos gasolina a precio de Estados Unidos cuando la calidad de la provista es muy baja.
Como este ítem implica temas impositivos, el Congreso es el escenario propicio para este debate, pero no debe ser el único.
Las columnas, como la de Mauricio Cabrera en Portafolio, también pueden y deben contribuir a aclarar este debate.
En mi criterio, si revisamos los cuatro elementos y tenemos una fórmula más simple, será posible, de forma fiscalmente seria y responsable, bajar el precio de la gasolina. No afrontar esta discusión a tiempo nos puede llevar a expresiones no institucionales del descontento ciudadano. Hoy, la gasolina no afecta solo a los usuarios de transporte público, sino también a los casi 4 millones de propietarios de vehículos y a los otros casi 4 millones dueños de motocicletas.
César Caballero
Director de Cifras y Conceptos
ccaballero@cifrasyconceptos.com
Temas relacionados
Ponte al día