Alivios vía nóminas
Es más costoso reconstruir el tejido empresarial, hoy en riesgo, que desplegar un programa temporal de subsidios para pagar salarios.
Al momento de escribir estas líneas, el Gobierno Nacional sigue evaluando la posibilidad de decretar una segunda emergencia económica para combatir los impactos de la pandemia del coronavirus.
Uno de los elementos que están sobre la mesa para incluir en esta eventual declaratoria es la puesta en marcha de algún programa de subsidios directos a las empresas, en especial las medianas y pequeñas.
Estos esquemas ya están en funcionamiento en la crisis actual en Estados Unidos y Europa. Ante los severos impactos de la covid-19, un quinto de todos los trabajadores de las cinco economías más grandes del Viejo Continente -Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España- están hoy en algún programa de ayuda.
El costo total de esos esquemas supera los 100 mil millones de euros, mientras que en Estados Unidos el histórico paquete de rescate incluyó ayudas a las mipymes por 350 mil millones de dólares.
Incluso paras las economías más ricas del mundo, hablar de subsidiar las nóminas de su sector privado implica montos sustanciales a costear desde las arcas públicas. No obstante, la destrucción masiva de empresas y de empleos no solo es un precio mucho más alto que pagar, sino también podía retrasar el ritmo necesario de recuperación económica al final de la pandemia.
Colombia no está exenta de estas discusiones. Durante la primera emergencia económica, la administración Duque implementó medidas de ayuda tanto para hogares como para empresas de todos los tamaños. La suspensión parcial de los aportes a pensión y la devolución de los saldos y las garantías al 90 por ciento de los créditos, entre otras decisiones, estuvieron orientados a mitigar el impacto del coronavirus en la liquidez del sector privado colombiano.
Sin embargo, la cuarentena continúa y se agota la caja de las empresas, grandes, medianas, pequeñas y micro. Encuestas de distintos gremios y centros de estudio reflejan que cada día de aislamiento más agota la capacidad de los negocios de todo tipo para cumplir sus obligaciones, incluidas las laborales.
El sector privado ha recurrido al canal de ayudas de crédito, abierto por el Gobierno. De acuerdo con la Superintendencia Financiera, ya se han desembolsado 1.314 garantías por 103 mil millones de pesos para pago de nóminas de pymes, mientras que los créditos bancarios para este segmento ascienden a 314 mil por unos 3,5 billones de pesos. A pesar de lo anterior, los alivios mediante préstamos y garantías no son suficientes para la magnitud del problema.
Las empresas colombianas necesitan que el Gobierno pase de las ayudas financieras a los subsidios directos. Antes de que el Ejecutivo empiece a “escoger ganadores” en ciertos sectores para lanzarles salvavidas, es el momento de desplegar un programa de ayudas al pago de nómina condicionado a no despedir empleados.
Un esquema de alivios en esta dirección no solo blinda empleos hoy en riesgo, sino que soporta a las empresas para que puedan recuperarse más rápidamente al final de la crisis. No se puede olvidar que las mipymes responden por el 78 por ciento del empleo de la economía colombiana.
Abundan las propuestas en este sentido. Mientras Fenalco propone una fórmula tripartita entre Gobierno, empresas y trabajadores, Anif sugiere destinar 5,7 billones de pesos a pagar a unos 5,4 millones de empleados de 1 y 2 salarios mínimos. El Consejo Gremial pone a consideración pagar la nómina de trabajadores que ganen entre 1 y 3 salarios mínimos en sectores más golpeados.
Reconociendo que las finanzas públicas no aguantan un esquema masivo, generoso y por más de dos meses, es momento de que el Estado ayude a las empresas y proteja esos empleos.
Ponte al dia.