Más allá del español
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
En un país en el que es usual que lo urgente no deje tiempo para lo importante, tiende a ser la constante que temas fundamentales queden relegados a un segundo plano en las discusiones públicas.
Así ocurre con la educación, que en los más variados escritos es identificado como el factor clave para la superación de la pobreza, el cierre de las brechas sociales y la posibilidad de contar con un crecimiento económico diversificado y sostenible.
Sin desconocer que a lo largo de las últimas décadas América Latina, en general, y Colombia, en particular, han conseguido mejoras notables en lo que hace a cobertura y años de escolaridad, el camino que queda por recorrer es largo.
Por una parte, se debe hacer más en el desarrollo temprano de las capacidades cognitivas, uno de los objetivos del programa ‘De Cero a Siempre’ que impulsa la Presidencia de la República.
Por otro, hay que avanzar en mejorar la calidad, como lo demuestran los alarmantes resultados de las pruebas Pisa en los países de la región.
A lo anterior, hay que agregar muchos pendientes. Uno de primera importancia es el bilingüismo, en el cual nos va, francamente, muy mal.
La reciente investigación, según la cual los estudiantes colombianos de secundaria quedaron en el puesto 50 entre 54 naciones evaluadas por su nivel de inglés es inquietante, sobre todo a la luz de los esfuerzos de internacionalización en marcha.
Una de las quejas recurrentes de las multinacionales que hacen o desean hacer negocios en el país es la falta de conocimiento de lenguas extranjeras en comparación con la que tiene la fuerza laboral en Costa Rica, México o Chile.
La causa de esa desventaja está en la enseñanza. Según cifras oficiales, 54 por ciento de los estudiantes del grado 11 en las pruebas Saber del 2011 no alcanzaron los mínimos en inglés, y en el caso de las instituciones oficiales, la proporción subió al 60 por ciento.
Por su parte, entre los universitarios las proporciones varían, pero la peor es de quienes escogieron la carrera de educación, en donde 39 por ciento tiene un nivel muy bajo.
Si se tiene en cuenta que se trata de los futuros maestros, el panorama es inquietante.
Para responder a esa falencia, el Gobierno adelanta varias acciones. Una tiene que ver con la capacitación de los educadores, mediante programas de educación continuada.
Un diagnóstico hecho en el 2011 entre 15.091 docentes de inglés, mostró que el grupo de peor desempeño llegó al 30 por ciento, 17 puntos porcentuales menos que en el 2008.
A su vez, los segmentos mejor calificados registraron un alza de 19 puntos porcentuales.
El objetivo para el 2014 es que la totalidad de quienes enseñan pasen al nivel B2, el más alto.
Los instrumentos para conseguirlo comprenden planes de formación e inmersión, con el apoyo de tutores. Dentro de los alicientes para los maestros, hay uno evidente: los licenciados en idiomas reciben mejores salarios y tienen tasas de vinculación superiores al promedio.
La lógica anterior aplica también para los estudiantes de secundaria y de carreras universitarias y tecnológicas.
En tal sentido, hay que celebrar que 40 secretarías de educación tienen en marcha proyectos de fortalecimiento de lenguas extranjeras, mientras que 70 escuelas normales adelantan planes de mejoramiento. Igualmente, 11 universidades acreditadas acompañan a 60 instituciones de educación superior en el tema.
Aparte de lo anterior, el Sena amplió el acceso a contenidos virtuales en inglés, beneficiando a 22.000 personas.
Si tales esfuerzos acaban dando resultado o no, es algo que solo se sabrá con el tiempo, en la medida en que se conozcan los resultados de las pruebas anuales.
Pero hay que destacar que exista una política que apunta a cerrar una brecha que le resta competitividad al país y que no solo necesita voluntad en el ámbito nacional, sino especialmente en el municipal.
Ricardo Ávila Pinto
Ponte al dia.