Balance satisfactorio
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
A primera vista, el año que termina no fue tan bueno para América Latina. Según lo informó la Cepal, la semana pasada, en su balance sobre la marcha de la región, la tasa de crecimiento promedio disminuyó en más de un punto porcentual en comparación con la del 2011, y debería cerrar en 3,1 por ciento.
A la luz de esa cifra, el frenazo que se ha visto en otros continentes también se estaría sintiendo por estos lares.
Y aunque dicha apreciación es parcialmente cierta, no hay realmente motivos para hacer sonar las alarmas.
Es cierto que el fuerte oleaje generado por la crisis europea, el mediocre desempeño de Estados Unidos y la ralentización de China se ha sentido sobre la marcha del comercio y los flujos de inversión. El caso más notorio fue el de las exportaciones, cuya subida sería de solo el 1,6 por ciento, que contrasta con los elevados saltos de otras épocas no muy lejanas.
No obstante, el frenazo ha tenido lugar, primordialmente, en Brasil y Argentina. De hecho, si se excluyen ambas naciones de las cuentas del 2012, el aumento en el Producto Interno Bruto regional sube a un saludable 4,3 por ciento.
Esa es la razón primordial por la cual el desempleo se mantiene en niveles históricamente bajos, cercanos al 6,4 por ciento.
El incremento en la población ocupada ha resultado fundamental para que la pobreza mantenga su tendencia decreciente y se ubique en cercanías del 28 por ciento, 20 puntos menos que en 1990.
El mismo factor es el que explica la fortaleza del consumo interno, en un entorno en el cual la inflación se ha mantenido bajo control y el ritmo de las inversiones continúa.
Gracias a tales fortalezas, las apuestas para el año que viene son más optimistas que en este.
La Cepal habla de un alza del 3,8 por ciento en el PIB latinoamericano, mientras que otras entidades se atreven incluso a pronosticar cifras mayores.
No solo se espera un repunte de los brasileños, sino que desde México hasta Tierra del Fuego se anticipa una marcha, que sin ser espectacular, se asemeja a una buena velocidad de crucero.
Hecha la proyección, vale la pena escuchar las advertencias en el sentido de tener la casa en orden. Para comenzar, el entorno internacional va a ser determinante en las aspiraciones de la región a la hora de crecer más rápido.
Si bien en el 2013 la demanda externa no será fuente de más dinamismo, hay que estar atentos en caso de que la situación se deteriore.
La probabilidad de un derrumbe de la Zona Euro hoy se ve menor que antes, pero queda por resolver el asunto del abismo fiscal en Estados Unidos o del programa que adoptará la nueva dirigencia en Pekín para inyectarle combustible a la locomotora china.
Y a nivel local se debe hacer la tarea.
Eso quiere decir que hay que adoptar políticas para mejorar la distribución del ingreso, al tiempo que se promueve la inversión privada y se toman precauciones con el fin de evitar burbujas financieras. De manera paralela, el consejo es profundizar la integración regional, pues el comercio entre los países latinoamericanos apenas asciende a un 19 por ciento del total, mucho menos que en otros continentes.
Para completar, la Cepal insiste en que el auge impulsado por las materias primas puede desaparecer si no se toman decisiones responsables como la de mejorar la infraestructura, contar con una base productiva diversificada o darle un impulso mucho mayor a la ciencia, la tecnología y la innovación.
En otras palabras, hay motivos reales para sentirse satisfechos al cabo de un año complejo en el que abundaron los vientos cruzados. Sin embargo, es peligroso caer en la autocomplacencia, justo cuando es hora de seguir con las reformas que son indispensables para que los buenos tiempos continúen y estos no dependan de las cotizaciones de los bienes básicos. Un consejo que también vale la pena escuchar en Colombia.
Ricardo Ávila Pinto
Ponte al dia.