Dientes contra la evasión
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
La legislatura que acaba de terminar tuvo su acostumbrado saldo de proyectos de ley aprobados. Como es usual, las iniciativas importantes como la estatutaria de salud o la reglamentación de la justicia penal militar, generaron no pocos debates en los medios, en donde se resaltaron las bondades y defectos de tal o cual articulado.
Sin embargo, al menos dos propuestas clave volaron por debajo del radar de los observadores, siendo votadas favorablemente y sin mucha controversia en las últimas horas de las sesiones del Congreso. Estas son el acuerdo de información tributaria entre Colombia y Estados Unidos, y la convención multilateral de asistencia mutua en materia tributaria.
Ambos tratados van a ser fundamentales en la lucha contra la evasión y la elusión de impuestos. Aunque nadie lo sabe a ciencia cierta, existen estimativos que calculan en 10.000 millones de dólares el patrimonio no declarado que tienen los ciudadanos colombianos en el exterior.
En la medida en que esa riqueza sea identificada, será posible ampliar la base tributaria y cerrar un boquete por el cual el fisco deja de recibir recursos.
No es la primera vez que el país intenta hacer algo en esta materia.
Por ejemplo, hace unas dos décadas Bogotá, y Washington firmaron un pacto similar, pero en esa ocasión su ratificación naufragó en el Capitolio. Y aunque en esta oportunidad algunos profesionales del cabildeo trataron de torpedear el proyecto a última hora, la ofensiva no tuvo éxito.
Lo sucedido deja en claro que los parlamentarios se muestran más sensibles a ponerle coto a un asunto que debe ser controlado. Una primera muestra de ello se vio en la reforma tributaria aprobada en diciembre pasado cuando salieron adelante normas antievasión sin precedentes.
Además, la opinión mundial está mucho más al tanto del asunto.
La reciente cumbre de países del Grupo de los Ocho demostró que hay una preocupación tangible por el uso y abuso de los paraísos fiscales, ante lo cual existe una mayor voluntad de cooperación a nivel global. El caso de Lionel Messi en su intento de no pagarle a la administración española una cuantiosa suma no es el único, pues cada vez los gobiernos tienen más instrumentos para seguirles la pista a los capitales que quieren desaparecer.
De vuelta a Colombia, es indudable que el acuerdo que más se sentirá de manera inmediata es el alcanzado con Estados Unidos.
Así, la Dirección de Impuestos y Aduanas, y el Internal Revenue Service norteamericano establecerán el método para identificar las posesiones que tengan los nacionales de un país en el otro.
Y en los casos de deudas morosas, se podrán ejecutar las propiedades con el fin de pagar las obligaciones, algo de lo que deberían tomar nota –para citar un caso– los protagonistas del carrusel de la contratación que tienen bienes en la Florida.
Como no todo es garrote, el Ministerio de Hacienda se ha encargado de recordar que hay una ventana abierta por tiempo limitado. Esta consiste en la posibilidad de declarar activos que no se habían reconocido en la declaración de renta del contribuyente, pagando un impuesto de ganancia ocasional del 10 por ciento.
Y las cosas no van a terminar ahí. En pocos días debería ser expedido el decreto que identifica los paraísos fiscales que han sido usados para comprar propiedades, manejar los precios de productos exportados o realizar operaciones financieras, como hizo el fondo Premium, cercano a InterBolsa.
El tema más complejo es el de Panamá, por las ramificaciones diplomáticas que tiene, pero la aspiración colombiana es que se firme un acuerdo bilateral con esta nación, similar a los que el istmo suscribió con México o Francia.
Todo lo anterior envía un mensaje poderoso que debería ser escuchado por los evasores. Si bien siempre habrá incentivos para la trampa, ahora hacerla va a ser más difícil porque también en este caso el círculo se cierra.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
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