De doble vía
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
El récord va a durar poco. Así podría resumirse lo que debe suceder con la inversión extranjera directa en Colombia, tras el máximo histórico alcanzado en 2011.
De acuerdo con las cifras de la balanza cambiaria, que elabora el Banco de la República, el acumulado hasta el pasado 23 de marzo iba en 3.894 millones de dólares, 26 por ciento más que en igual periodo del año pasado.
Es cierto que los recursos se siguen destinando primordialmente a minería y petróleo, pero los ingresos con destino a ‘otros sectores’ registraron un alza del 177 por ciento.
De nuevo, hay entidades que se encuentran de compras -como ocurre en el campo financiero- y existen ramos como el comercio en los cuales se anuncia la llegada de nuevos jugadores.
Semejante desempeño confirma al país como uno de los destinos predilectos de los inversionistas en América Latina. Como proporción del Producto Interno Bruto, los fondos recibidos en el 2011 fueron equivalentes al 4 por ciento de ese agregado, por encima de lo que arribó a Brasil o México en igual lapso. Lo sucedido es notorio, cuando se tiene en cuenta que a comienzos del siglo dicho indicador apenas llegaba al uno por ciento.
Las causas de lo ocurrido son conocidas. En primer lugar, la mejora en la seguridad permitió que a los capitales les pareciera atractivo un país que fue largamente ignorado.
Tal avance, combinado con un esquema competitivo frente a las condiciones que ofrecían otras naciones de la región en el campo de los hidrocarburos, permitió que la marea cambiara de curso.
Algo similar pasó con la minería, justo cuando las cotizaciones internacionales empezaron una importante escalada alcista.
No obstante, la transformación no se dio solamente en las industrias extractivas.
Más de una compañía foránea identificó las fortalezas de un mercado, que en población es el tercero más grande de América Latina.
Con paciencia y algo de suerte, fueron muchos los que se dieron cuenta de que podían obtenerse aumentos de doble dígito en las ventas, lo que ha sucedido en un buen número de actividades.
Teniendo en cuenta que una parte importante de esas fortalezas sigue vigente, la dinámica se ve muy positiva. De acuerdo con los datos de la balanza de pagos -que incluye no solo los movimientos de efectivo, sino de otro tipo de instrumentos- en 2011 la inversión extranjera directa llegó a 13.124 millones de dólares, con un incremento del 92 por ciento sobre el año precedente.
Aunque petróleo y minería aportaron el 58 por ciento de ese total, fue notorio que otros segmentos hicieron ‘sonar’ la registradora.
Ese fue el caso del comercio con 2.264 millones de dólares; transportes y comunicaciones con 1.421 millones; electricidad, gas y agua con 585 millones; e industria con 533 millones de dólares.
Si se considera que las fuerzas que mueven la demanda interna son positivas y que la perspectiva general de los bienes primarios es favorable, hay nuevas marcas a la vista.
Esa es la razón por la cual no suena descabellado que este año se supere los 15.000 millones de dólares en inversiones recibidas.
Mientras eso sucede, es imposible pasar por alto otro cambio significativo, pues las firmas colombianas siguen de compras en el exterior. El año pasado, dicho monto llegó a 8.289 millones de dólares, como consecuencia de operaciones ligadas sobre todo al negocio financiero. En 2012, el comienzo ha sido más tímido, pero es previsible que en los próximos meses se den anuncios por parte de empresas que han entendido la importancia de traspasar las fronteras.
La combinación de ambas circunstancias muestra no solo que los montos que llegan y salen del país han crecido mucho en los últimos tiempos, sino que Colombia no es un actor pasivo en este tema.
En tal sentido, hay que mirar en conjunto un aspecto que aún genera sentimientos encontrados, pero cuyo trasfondo es que la globalización que vivimos también se siente en este caso.
Ponte al dia.