Otro encuentro en Caracas
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
La cita que hoy tienen en Caracas los Presidentes de Colombia y Venezuela no es un encuentro cualquiera.
El motivo es que después del acuerdo que hicieron los dos mandatarios de reunirse cada tres meses con el fin de revisar el estado de la agenda binacional, esto no ha podido cumplirse con la regularidad prevista.
Debido a ello, este es un buen momento para mirar la larga lista de temas pendientes en diversas áreas, así como trazar la hoja de ruta con miras al 2012.
La causa de los obstáculos para que el diálogo al más alto nivel sea más fluido ha sido la enfermedad de Hugo Chávez, cuya salud es objeto de rumores permanentes. Según el inquilino del Palacio de Miraflores, se encuentra plenamente curado del cáncer que lo afectó, mientras que medios de prensa internacionales sostienen que el mal hizo metástasis por lo cual al jefe de la Revolución Bolivariana le quedarían meses de vida.
Sea cual sea dicha realidad, Colombia necesita mantener abiertos los canales de comunicación con un vecino con el cual ha intentado entenderse, a pesar de las profundas diferencias ideológicas que hay entre los respectivos gobiernos.
Dicha política, que empezó apenas Santos llegó al poder en agosto del año pasado, ha permitido avances en algunas áreas, pero se ha quedado corta en otras. Además, no ha estado exenta de críticas, como las del ex presidente Álvaro Uribe la semana pasada en una reunión con integrantes de la oposición venezolana cuyo contenido se filtró.
No obstante la inconveniencia de esos comentarios, todo indica que ambas capitales han preferido mirar hacia adelante.
En tal sentido, hay tres áreas concretas que merecen atención y sobre las cuales girarán las conversaciones.
La más importante es la del comercio. Como es bien sabido, después de que el mercado venezolano representara ventas por cerca de 6.000 millones de dólares anuales y tuviera un peso del 17 por ciento en el total exportado por el país, las diferencias políticas llevaron a que ese flujo se redujera a una cuarta parte, con lo cual la proporción bajó al 2,9 por ciento.
Ahora la nación vecina ocupa el cuarto lugar como destino, por debajo de Estados Unidos, China y Ecuador.
Al tiempo que eso ha sucedido, otros han aprovechado el espacio dejado por Colombia. Ante esa situación, Bogotá ha insistido en conseguir más facilidades de acceso, pero las promesas hechas por Chávez no se han traducido en decisiones, con la excepción de cancelar deudas atrasadas por unos 900 millones de dólares.
A pesar de que la hostilidad disminuyó, los obstáculos son notorios, comenzando por la falta de divisas para los pagos. Es cierto que entre enero y septiembre las exportaciones crecieron 10,7 por ciento hasta 1.198 millones de dólares, pero el incremento se debió casi exclusivamente a los despachos de gas natural, que responden a otra dinámica.
En resumen, se requieren avances más concretos en este frente.
Por otra parte, los asuntos relacionados con la seguridad también tienen un espacio importante en la agenda. Los rumores sobre la presencia de jefes de las Farc en Venezuela siguen, y sin desconocer que se han producido extradiciones de jefes guerrilleros, los militares colombianos aspiran a tener más cooperación.
Finalmente, está el tema de proyectos conjuntos dentro de los cuales están un gasoducto, un oleoducto y mejoras en la infraestructura vial que conecta las dos naciones.
Tales planes, sin embargo, han tenido problemas para pasar de los comunicados a la realidad y es probable que en esta ocasión vuelva a ocurrir lo mismo.
A pesar de ello, Colombia hace bien en hablar con su vecino.
Reconociendo que sería deseable que en Venezuela hubiera un sistema más democrático y que la incertidumbre sobre el futuro es grande, lo que le corresponde al país es el diálogo y dejar atrás la época de una confrontación que generó más costos que beneficios.
Ponte al dia.