Por encima de lo esperado
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Una nueva confirmación respecto al buen momento por el que atraviesa la economía colombiana fue la que dio el Dane ayer, al entregar el reporte sobre el crecimiento experimentado durante 2011.
Según la entidad oficial, el Producto Interno Bruto nacional tuvo un incremento real del 5,9 por ciento el año pasado.
La cifra, aparte de ser la tercera más alta en lo que va del siglo, superó de lejos las apuestas originales de los analistas y está un par de puntos porcentuales por encima del promedio de las dos últimas décadas.
Semejante desempeño hace pensar que el país continúa por un carril más veloz en esta materia que la propia América Latina.
De acuerdo con la Cepal, el PIB regional tuvo un alza del 4,3 por ciento en el mismo lapso, con lo cual retornamos a la vanguardia en el hemisferio. Esa es una excelente noticia, pues tras del dato mencionado se encuentran mejores oportunidades que se expresan en más generación de empleo y mayor prosperidad para el colombiano promedio.
Al analizar los sectores específicos que explican lo sucedido, queda claro que en todas las áreas la evolución fue positiva.
Puesto de otra manera, a pesar de que hay segmentos que avanzan más rápido que otros, no se ha encendido ninguna luz de alarma.
Tal como ha sido la constante en épocas recientes, la explotación de minas y canteras volvió a ser la categoría de mejor desempeño, ante la subida de 14,3 por ciento en la producción de petróleo, carbón y oro.
A medida que pasa el tiempo, es indudable que hay en marcha un cambio estructural en la economía, que depende y dependerá más de las llamadas industrias extractivas, en la medida en que siguen adelante importantes proyectos de expansión.
La necesidad de llevar más barriles de crudo y más toneladas de minerales a los puertos influyó positivamente sobre el transporte, que tuvo un alza del 6,9 por ciento en el 2011.
No obstante, aún más dinámica que la carga terrestre, fue la movilización por vía aérea, sobre todo de pasajeros.
Por otra parte, el comercio confirmó que el pasado fue el mejor año de su historia, no sólo por el desempeño de las ventas, sino por los niveles alcanzados. El renglón, que incluye a hoteles y restaurantes, registró un avance del 5,9 por ciento, aunque los almacenes estuvieron un punto más arriba.
También fueron alentadores los números de los establecimientos financieros, con un incremento del 5,8 por ciento. Gracias al mayor volumen de la cartera de créditos, combinado con una baja en los préstamos de dudoso recaudo, los servicios de intermediación mejoraron en 11,8 por ciento, que es una tasa muy llamativa.
El grupo de los ramos de mejor desempeño lo cierra la construcción, que en contraste con lo ocurrido en el 2010 pasó del rojo a un saldo en negro. Tanto las obras civiles, como las edificaciones, experimentaron un repunte importante, con lo cual el capítulo como un todo tuvo un ascenso del 5,7 por ciento.
En cambio no fue muy vigoroso el desempeño de la industria, que sigue rezagada frente al promedio de la economía.
A pesar de lo bien que le fue a subsectores como equipo de transporte, azúcar o textiles, las manufacturas crecieron 3,9 por ciento.
Más lamentable todavía es lo sucedido con agricultura y ganadería, con un raquítico aumento del 2,2 por ciento en su PIB.
En este caso lo ocurrido con el café tuvo que ver con el pobre resultado, pero la verdad es que en lo que va del presente siglo el campo es la cenicienta en un país que crece bien.
El buen desempeño global es el que llevó al Gobierno a recibir las cifras del Dane con sonrisas. Si bien sería ideal que existiera un comportamiento más uniforme, la verdad es que mientras en el mundo soplan vientos de desaceleración, en Colombia estos no se han sentido.
Ahora, tras la celebración, el esfuerzo debe concentrarse en lograr que el 2012 cierre con cifras no muy lejanas de las registradas en el ejercicio pasado, que comenzó bien y terminó mejor.
Ponte al dia.