Un festivo en veremos
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Lo usual en Colombia cuando se acerca un puente festivo –de los muchos que hay en el calendario– es que el ritmo del país baje ante la llegada de los días de descanso. Sin embargo, ese no es el ambiente que rodea el arribo del próximo 19 de agosto.
El motivo es conocido.
Para esa fecha, diferentes organizaciones han convocado una jornada de paro, que originalmente tenía como factor aglutinador a movimientos del sector agropecuario. En concreto, las llamadas ‘dignidades’ que surgieron para promover las peticiones de cafeteros, arroceros, lecheros y cacaoteros decidieron llamar a sus afiliados a una nueva movilización.
No obstante, a medida que se aproxima la hora cero, es cada vez más evidente que la cita tiene un carácter variopinto.
La razón es que un segmento de los camioneros también anunció un cese de actividades, mientras que los mineros –que ya venían protestando– incrementarían su accionar. Incluso han sido convocados gremios de taxistas con sede en distintas ciudades.
Tal diversidad en la composición de la base que busca perturbar el normal desarrollo de la cotidianidad, en varios puntos del territorio nacional, hace el tema más complejo de lo que normalmente es.
Además, el hecho de que todo esté previsto para que suceda en una jornada no laborable abre una serie de interrogantes, incluyendo el de la capacidad de las autoridades de garantizar la movilidad de quienes se deseen desplazar por las carreteras el lunes.
Debido a esas circunstancias, hay una sensación de alerta al interior del Gobierno.
Esta no solo tiene que ver con los múltiples frentes que se pueden abrir y que exigen una gran labor de coordinación que incluye a mandatarios regionales y locales para evitar las vías de hecho, sino con la preocupación de que existan quienes quieran pescar en río revuelto.
Experiencias previas han demostrado que la capacidad de organización de los promotores del movimiento no es despreciable y todo indica que en el caso presente también se ha puesto en marcha.
Al mismo tiempo, hay dudas en torno a la movilización efectiva que logren los impulsores del paro. Por ejemplo, es indiscutible que Dignidad Cafetera es un jugador de primera importancia en el tema, pero los reportes que se reciben sobre su poder actual son contradictorios, después de que los cultivadores del grano lograran la aprobación de un subsidio al precio interno, que le costará al presupuesto nacional cerca de 900.000 millones de pesos.
Si bien ahora se están moviendo las fichas para que la ayuda continúe en el 2014, y hay líderes políticos atizando el fuego –y sus propias aspiraciones–, sobre todo en Huila y Antioquia, los llamados a marchar coinciden con época de cosecha.
Además, las quejas que había sobre la operatividad de los pagos han sido resueltas en su mayoría. Para decirlo con claridad, una cosa es quejarse con el ánimo de buscar mayores ingresos y otra, hacerlo por cuenta de que se reforme la Federación de Cafeteros, uno de los puntos presentados en el pliego que se discutió esta semana.
Aun así, no se puede menospreciar lo que puede suceder.
Como se ha demostrado, una y mil veces, basta una tractomula pinchada en un sitio específico para cerrar una carretera clave o la presencia de un puñado de personas para crear disturbios.
Pero, mientras la realidad se encarga de despejar los interrogantes, le corresponde al Ejecutivo desarrollar una triple estrategia.
De un lado, necesita mantener abiertos los canales de comunicación que le permitan, así sea parcialmente, llegar a acuerdos. Del otro, es indispensable que envíe un mensaje de firmeza, que consiste en señalar que no todo es negociable. Y finalmente, le corresponde activar planes de contingencia si quiere evitar que una chispa encendida aquí, ocasione una conflagración allá. Todo con el propósito de que el puente que comienza sea de verdad festivo y no fuente de más dolores de cabeza.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
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