Desatar la reactivación
Bogotá podría acelerar el ritmo de su reapertura económica con el fin de las restricciones y el estímulo a la sostenibilidad e infraestructura.
En semanas recientes, la publicación de varios indicadores y encuestas empresariales han enviado señales en, al menos, dos sentidos: las expectativas del sector privado varían regionalmente y Bogotá da signos de rezago en la reactivación.
El pasado viernes, la publicación por el Dane del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) reflejó cómo las cuarentenas sectorizadas durante el mes de julio frenaron la dinámica de la reactivación.
Por otro lado, recientes encuestas de percepción empresarial, conducidas por Cámaras de Comercio como las de Cali y Bogotá, dibujan unas expectativas del sector privado que varían regionalmente.
En el ‘Ritmo Empresarial’ de la cámara caleña, mientras el 56 por ciento de las empresas encuestadas en Atlántico creen que el entorno económico del segundo semestre será mejor que en 2019, Quindío y Tolima son los más negativos, con el 59 y 44 por ciento respectivamente.
En cuanto a decisiones empresariales, el 70 por ciento de las compañías encuestadas en Medellín y el 66 por ciento en Barranquilla continuarán con sus actividades al 100 por ciento de su capacidad instalada. En contraste, en la capital de la República, el 42,4 por ciento seguirá con capacidad reducida, el 8,5 por ciento cerrará y el 7,2 desarrollará otro negocio.
Los resultados de la ‘Radiografía del sector empresarial y acciones para la reactivación’ de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) muestran no solo la crisis que experimentan las empresas de todos los tamaños en la capital, sino también un relativo rezago frente al resto del país.
El 81 por ciento de las empresas bogotanas registraron disminución en las ventas, y solo un 25 por ciento operó normalmente. Un 26 por ciento de los empresarios capitalinos tienen la expectativa de aumentar las ventas por encima de un 20 por ciento.
Una muestra del entusiasmo demasiado moderado de las empresas en Bogotá es que solo tres de cada diez ven con optimismo la situación económica para el segundo semestre.
El problema es que, dado que la capital responde por el 25 por ciento del PIB colombiano, sin Bogotá reactivada, no habrá reactivación nacional. La economía capitalina está respondiendo con porcentajes entre el 30 y el 40 por ciento de indicadores nacionales de destrucción de empleos y en las caídas en la producción manufacturera y las ventas minoristas.
Por tal razón, las propuestas para acelerar la reactivación de la Cámara de Comercio de Bogotá merecen pronta discusión y estudio. Es momento para que el Distrito levante las restricciones que hoy amarran las operaciones de importantes sectores económicos de la ciudad, con el cumplimiento de los protocolos sanitarios.
La capital de la República debe desatar la reactivación no solo para salvar el tejido empresarial, conformado por mipymes, sino también para proteger empleos.
En paralelo con la discusión en el Concejo Distrital del cupo de endeudamiento y la minireforma tributaria presentados por la Alcaldía, el Distrito tiene la oportunidad de agilizar los planes parciales para dinamizar la construcción y desplegar más de un centenar de proyectos de movilidad e infraestructura.
La invitación de la CCB para el diseño de un plan de reactivación sostenible para Bogotá es sensata. Un esfuerzo conjunto entre el Gobierno Nacional y el Distrito Capital podría enfocarse en iniciativas para mitigar el alto desempleo entre mujeres y jóvenes, robustecer los subsidios a las nóminas para estas dos poblaciones vulnerables e incentivar las empresas con apuestas de sostenibilidad ambiental y transformación digital. Acelerar el ritmo de la reactivación es tarea para todo el país, pero la contribución de la capital marca la diferencia.
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