Hay mucho por hacer
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Uno de los cambios más importantes que ha tenido lugar en América Latina a lo largo de las dos décadas pasadas es la consolidación de Brasil como la gran potencia de la región.
Y es que no sólo se trata de la nación más extensa de la zona –con 8,5 millones de kilómetros cuadrados– o la más populosa –con 191 millones de habitantes–, sino la de mayor influencia en múltiples frentes.
Con un Producto Interno Bruto superior a los dos billones de dólares anuales, ocupa el octavo lugar entre las economías del mundo y su impacto en los asuntos globales crece todos los días.
A la luz de esas realidades, es trascendental el evento programado para hoy en Bogotá, en el cual empresarios y funcionarios colombianos y brasileños van a analizar el estado de las relaciones entre ambos países desde el punto de vista de la integración.
La necesidad de darle una mirada al tema es obvia: a pesar de una frontera común cercana a los 2.000 kilómetros, los vínculos existentes son relativamente tímidos y hay un inmenso espacio para fortalecerlos.
Ese diagnóstico no desconoce que en años recientes ha tenido lugar un despertar importante o que el diálogo entre Bogotá y Brasilia es cordial y fluido, pero la verdad es que se puede –y se debe– hacer mucho más.
Así se desprende de un documento elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo, el cual argumenta que existe una especie de pared que impide que los nexos sean más estrechos.
Las razones para que eso sea así son de carácter histórico, geográfico, normativo y logístico, pero el escrito sostiene que hay cómo superar varias de esas limitantes y derribar el muro, si se toman las decisiones adecuadas.
Para comenzar, el intercambio es todavía bajo, pues en su conjunto representa menos del 1 por ciento de lo que vale el comercio exterior de ambas naciones. Además, existe una situación de desequilibrio notable.
Según el Dane, las importaciones desde Brasil ascendieron a 2.370 millones de dólares en el 2010, en tanto que las exportaciones colombianas a dicho destino fueron apenas de 1.040 millones de dólares.
Esa brecha podría disminuir un poco este año, pues, mientras hasta mayo las ventas a ese país avanzaban a un ritmo del 35 por ciento, las compras lo hacían al 13 por ciento.
Por otra parte, el abanico de productos que vende Colombia es reducido, ya que los primeros diez equivalen a tres cuartas partes de lo facturado, con una elevada importancia de bienes primarios como el carbón siderúrgico.
En contraste, en el caso brasileño la oferta es grande e incluye un amplio rango de artículos industriales entre los cuales sobresalen las aeronaves o los automóviles. Esa falta de balance es una expresión de dos realidades diferentes, puesto que el desarrollo manufacturero es bien distinto a ambos lados de la frontera.
No obstante, el BID sostiene que existen oportunidades que los exportadores nacionales deberían aprovechar, pero que los obstáculos tienen que disminuir. En consecuencia, la entidad aconseja revisar los esquemas arancelarios vigentes que muestran un escenario de desgravación tímida. También hay que trabajar en el desmonte de barreras administrativas como la exigencia de permisos.
Especialmente importante es el tema logístico, ya que a pesar de la vecindad, la inmensa mayoría del intercambio tiene lugar por la vía marítima.
El motivo es que los principales centros urbanos están a miles de kilómetros de distancia, lo cual hace necesario que se exploren opciones en materia fluvial y un eventual convenio de cielos abiertos en lo que hace a la carga.
Los esfuerzos que se hagan en ese sentido podrían alentar el flujo de inversiones. El amplio interés que despierta la cita de hoy muestra que hay conciencia de que las relaciones colombo-brasileñas tienen espacio para crecer y que ambos países tienen mucho que ganar si se acercan con mayor determinación en el futuro.
Ponte al dia.