Historias divergentes
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
La semana pasada, en dos bolsas de valores del hemisferio se vivieron historias diferentes. En la de Nueva York, las acciones cumplieron seis jornadas consecutivas de alzas, llevando el índice Dow Jones, que mide el desempeño de Wall Street, a un nuevo máximo histórico. Desde el pasado primero de enero, el incremento ha sido del 9,9 por ciento, lo cual ha generado reacciones entusiastas de los analistas.
En contraste, en la de Colombia, los títulos que se negocian en la plaza local se mantuvieron primordialmente a la baja –a pesar de un pequeño repunte el viernes–, con lo cual el mercado alcanzó una caída del 1,6 por ciento en lo corrido del año. Atrás quedaron las predicciones de quienes pronosticaban que el 2013 sería propicio para los inversionistas, por cuenta de los buenos resultados empresariales y las perspectivas de crecimiento.
Es cierto que todavía es muy temprano para afirmar, de manera rotunda, que las cosas van a seguir así. En lo que respecta a Estados Unidos, la recuperación es innegable, pero débil. De tal manera, existe el riesgo de que el viento sople en contra si la polarización política continúa o si los problemas de Europa toman un giro hacia lo peor. No obstante, los expertos señalan que los balances empresariales se ven sólidos y que ese es el factor primordial para entender por qué las acciones han subido de precio.
Curiosamente, en lo que hace a Colombia hay una circunstancia similar, por lo menos desde el punto de vista contable. Si bien en el ejercicio del 2012 las ventas fueron menos dinámicas que en periodos anteriores, las utilidades evolucionaron bien. Puesto de otra forma, no se puede hablar de un deterioro en los múltiplos o en las razones que utilizan los conocedores para justificar el descenso observado.
Dicho lo anterior, quienes saben de estas cosas hablan de temas puntuales. Uno es la corrección que ha tenido el precio de la acción de Ecopetrol, la de mayor peso en los índices. Desde hace tiempo se venía advirtiendo que el título de la petrolera podía estar sobrevaluado, y cuando apareció el informe financiero del 2012 vinieron los ajustes.
Otros se refieren a la salida neta de inversionistas extranjeros o al menor ritmo en las negociaciones diarias, que podría revelar una relativa ausencia de compradores. Dentro de las teorías está la de culpar al escándalo de InterBolsa por la apatía vista.
No obstante, el argumento más contundente es el que dice que la Bolsa es el mejor termómetro que hay sobre la situación económica del país, cuyas expectativas se han deteriorado. De tal manera, se tiene la impresión de que el crecimiento del primer semestre va a ser mediocre y que este acabará incidiendo sobre los ingresos y la rentabilidad obtenida. Además, la reactivación de los ataques contra la infraestructura petrolera y el aumento de las protestas sociales puede afectar el bombeo de crudo y, por ende, las ganancias de las compañías que se desempeñan en este sector.
Tales elementos no conforman un ambiente propicio para los inversionistas. En respuesta, el consejo es que más allá de los altibajos en las cotizaciones, quien quiera probar suerte en el mercado accionario debe mirar otros factores, como es el caso de los dividendos. Y es que en un escenario de tasas de interés a la baja, hay títulos que garantizan un rendimiento superior al que se podría lograr en una cuenta de ahorros, para solo citar un caso.
Sin embargo, no está de más recordar que la prudencia y la mentalidad de largo plazo, son las mejores consejeras a la hora de comprar acciones. Aparte de los altibajos de la coyuntura, las expectativas sobre la buena marcha de la economía colombiana en los próximos años permanecen. Y esa realidad tarde o temprano tendrá su impacto en el mercado de valores, en especial para quienes tengan en claro que hay que saber esperar a que el pasto reverdezca, así ahora sea vea amarillo.
Ricardo Ávila Pinto / ricavi@portafolio.co
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