¿Límite de velocidad?
El FMI dice que la economía colombiana va a crecer por encima del promedio de la región, pero en octubre habló de una cifra mayor.
La buena noticia es que América Latina va a crecer más rápido en el 2019, que en el año precedente. La mala es que su ritmo continuará siendo inferior al de la economía mundial, sin que realmente se vea un horizonte despejado que permita volver a las buenas tasas de comienzos del siglo.
Así podría resumirse el reporte dado el viernes pasado por el Fondo Monetario Internacional, respecto a la región. De acuerdo con el organismo, la expansión del Producto Interno Bruto de los países del área llegaría al 2 por ciento en este ejercicio (2,3 por ciento si se excluye Venezuela), cifra que es sustancialmente mejor que el 1,1 por ciento del 2018, pero un punto porcentual y medio menos que el promedio global.
La proyección es consecuencia de fuerzas encontradas en un territorio heterogéneo en su desempeño. El avance se debe, sobre todo, a que Brasil pinta mejor, Argentina menos mal y Colombia debería ganar velocidad, aunque menos que la pronosticada en el ejercicio de pronósticos de octubre pasado.
Por su parte, Chile nos superará, aunque va a desacelerarse, y Perú mantendría el ritmo, con lo cual sigue encabezando el grupo de naciones de mayor tamaño, en lo que atañe a su comportamiento. México seguiría estancado ante la parálisis de la inversión que responde a las dudas que se derivan del nuevo gobierno.
Más de un escéptico se pregunta, sin embargo, si aun los números mediocres pecan de exceso de optimismo. Hace un año, para no ir más lejos, el propio FMI habló de un repunte que nunca se materializó. Debido a ello, para curarse en salud la entidad habla de los riesgos en el camino, comenzando por los externos.
Para ningún analista es desconocido que los nubarrones se acumulan en el horizonte. En caso de intensificarse la guerra comercial entre China y Estados Unidos es muy probable que los precios de los bienes primarios que la región exporta disminuyan, algo que afectaría el ingreso de divisas y los recaudos fiscales.
También está el peligro de que las tasas de interés vuelvan a subir, lo que incrementa el costo de endeudarse y puede ocasionar movimientos abruptos en los flujos de capitales.
Tampoco hay que minimizar los tropiezos internos. La administración de Jair Bolsonaro habla de un ambicioso paquete de reformas que son vistas como favorables para dinamizar la economía más grande de la zona. El problema es que el ejecutivo brasileño debe pasar sus propuestas por un congreso dividido, para no hablar de que sus posturas le caen mal a una parte importante de la población.
La política juega igualmente en Argentina que tendrá una cita con las urnas a finales del año. Si bien Mauricio Macri tiene chance de ser reelegido, el populismo puede jugarle una mala pasada.
Para los mexicanos las señales que viene dando Andrés Manuel López Obrador no sirven para despejar las dudas con respecto a la consistencia de sus políticas. Ello explica que decisiones importantes de inversión se aplacen, con la factibilidad de que se cancelen en caso de que los temores se concreten.
En cuanto a Colombia, la idea es que el viento a favor sople con más fuerza debido a cierta estabilidad en los intereses, el aumento de gasto en los gobiernos locales antes de los comicios regionales, el anhelado impulso a las concesiones de cuarta generación y la rebaja en los impuestos a las empresas, que mejora el clima de inversión.
Así mismo hay confianza en que las metas fiscales se van a cumplir en el 2019. Eso sí, se hace la advertencia de que el año que viene el recaudo podría bajar, por cuenta de la ley de financiamiento aprobada en diciembre.
En conclusión, vamos mejor que la región, con un crecimiento proyectado del 3,3 por ciento, superior al del 2018, pero por debajo de lo que se pensaba hace unos meses. Habrá que esforzarse para que la velocidad sea mayor.
Ponte al dia.