No mejor, sino menos mal

EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
En medio de los temores que persisten sobre el desempeño de la economía global, a veces es fácil perder la perspectiva sobre los profundos cambios que han tenido lugar en el planeta desde finales del siglo pasado.
Aunque el lapso, de apenas dos o tres décadas, es corto cuando se le compara con la historia de la humanidad, la verdad es que ciertas transformaciones no tienen precedentes.
Tan es así que es posible abrigar una buena dosis de optimismo sobre lo que puede pasar en los próximos años.
Semejante veredicto tiene que ver con lo sucedido en el campo de la pobreza extrema, que cobija a aquellas personas que tienen ingresos inferiores a 1,25 dólares al día, ajustados al poder de compra de sus respectivas monedas. Dicha suma escasamente le permite a un ser humano cubrir sus necesidades alimentarias, pero no necesariamente las de vestuario o vivienda.
Puesto en términos coloquiales, se trata de la categoría más inquietante de la pobreza (en donde la línea de corte es de 2 dólares diarios de ingreso) y en la que abundan lacras como desnutrición, mortalidad infantil o analfabetismo.
Aunque todavía es grave, el panorama es mejor que nunca.
Así lo viene de confirmar el Banco Mundial, tras completar un exhaustivo trabajo que involucró el análisis de 850 encuestas aplicadas en los hogares de 130 países. Según la entidad multilateral, para el 2008 cerca de 1.250 millones de personas estaban en condición de pobreza extrema, lo cual equivale al 22 por ciento de la población del planeta.
Semejante cifra es, por supuesto, inaceptable, pero resulta sustancialmente menor a los casi 2.000 millones contabilizados en 1981.
De hecho, a las tasas actuales de avance podría darse el caso que para el 2015 el total baje de los 1.000 millones de seres humanos.
Ante lo sucedido, siempre se puede ver el vaso medio vacío o medio lleno. Así, los pesimistas podrían afirmar que lo que queda por hacer es mucho. Al fin de cuentas, un 43 por ciento de los habitantes de La Tierra todavía reciben menos de dos dólares al día y más de una quinta parte apenas sobrevive con cerca de la mitad.
No obstante, hay casos de progreso que son extraordinarios por la rapidez con que se han dado. Sin duda alguna, el más llamativo de todos es el de Asia, en donde 8 de cada 10 personas estaba en condición de extrema pobreza hace 30 años y ahora esa proporción ha bajado al 14 por ciento.
La mayoría de ese crédito le corresponde a China, cuya economía ha crecido a tasas cercanas al 10 por ciento anual en forma sostenida, lo cual se ha traducido en la generación de millones de empleos urbanos. Más recientemente India, cuya velocidad reciente también es notable, ha logrado hacer avances significativos en el frente social.
En contraste, el avance de África subsahariana ha sido mucho más lento, pues las tasas de miseria apenas descendieron de 51 a 47 por ciento.
A pesar de ello, en años recientes ha tenido lugar una mejoría en el sector productivo que permite tener esperanzas sobre mejores resultados en el futuro.
Y en lo que hace a América Latina, hay buenas nuevas para reportar. Si bien el punto de partida de la región fue menos inquietante, logró disminuir la pobreza extrema en casi 8 puntos porcentuales desde 1984, hasta llevarla al 6 por ciento en el 2008.
Además, en lo que va del presente siglo la pobreza total ha retrocedido mucho, como lo demuestra el hecho de que 51 millones de personas salieron de esa condición entre el 2002 y el 2011, como lo afirman los números de la Cepal.
En medio de ese escenario Colombia también ha realizado avances, sobre todo si se aplican los parámetros del Banco Mundial que son inferiores a los usados nacionalmente.
Sin embargo, tanto aquí como en todos los continentes, hay que tener en claro que la tarea está lejos de haberse terminado y que hay que hacer mucho más para consolidar lo conseguido en los pasados 30 años.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
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