El petróleo va para arriba
Tanto por razones políticas como estructurales, los precios del crudo muestran una clara tendencia hacia el alza
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
El de ayer fue un día agitado en los mercados petroleros internacionales. Por primera vez en nueve meses el barril de crudo de la variedad Brent, propia del mar del Norte de Europa, sobrepasó los 120 dólares, mientras que el WTI de Texas se acercó a los 105, con una clara tendencia alcista. Debido a lo sucedido, diferentes firmas especializadas elevaron el techo en sus pronósticos de precios de insumos energéticos para este y el próximo año.
La causa inmediata de lo sucedido fue política. Esta tuvo que ver con un empeoramiento del clima en el golfo Pérsico, como consecuencia del aumento de las tensiones entre Irán y varias potencias occidentales. Y es que el programa de desarrollo nuclear que adelanta Teherán le ha ocasionado sanciones comerciales que estarán vigentes, por lo menos hasta que el régimen islámico acepte la presencia de inspectores, hoy vedados en su territorio. Debido a esa situación, naciones como Gran Bretaña y Francia han tenido que acudir a otros proveedores para suplir sus necesidades de hidrocarburos. Dicha circunstancia ha ocasionado cierta estrechez en el mercado, pues se trata del quinto exportador de crudo más grande del mundo. Teniendo en cuenta que en otras áreas hay problemas de bombeo o que Libia no ha recuperado los volúmenes que tenía antes de que comenzara la guerra contra el extinto régimen de Muamar Gadafi, es claro que hay un precario equilibrio entre oferta y demanda.
Lo anterior no considera escenarios catastróficos como un eventual cierre del estrecho de Ormuz, que afectaría la capacidad exportadora no sólo de los iraníes, sino de Iraq o de algunos emiratos. También hay quienes mencionan el riesgo de un vacío de poder en Venezuela, ante los rumores sobre un empeoramiento en el estado de salud de Hugo Chávez. En cualquier caso, el mensaje es que el margen de maniobra es poco para aguantar un choque imprevisto en el suministro petrolero.
Los escenarios de un alza súbita en los precios preocupan a quienes consideran que la salud de la economía mundial sigue frágil. Aunque el mayor costo del galón de gasolina ya se siente en los bolsillos de millones de personas en todo el planeta, todavía este se encuentra dentro de los límites de lo tolerable. Un salto abrupto limitaría la capacidad de consumo, sobre todo en aquellas naciones que luchan para no quedar atrapadas en las garras de la recesión.
Cualquiera sea el desenlace, este será importante para Colombia. Para comenzar, es bueno tener en cuenta que el 49 por ciento de las exportaciones del récord del 2011 correspondió a la categoría de petróleo y sus derivados. Si se tiene en cuenta que la producción local de crudo sigue evolucionando bien y que los precios a los que vende el país dependen más del Brent que del WTI, es evidente que el país puede registrar un salto notable en sus ingresos, dependiendo de lo que pase al otro lado del Atlántico.
Al tiempo que eso ocurre, la fijación del valor de los combustibles se vuelve a complicar. Tras el déficit cercano a 1,6 billones de pesos al que llegó el Fondo de Estabilización de Precios en diciembre pasado, todo indica que el saldo en rojo va a aumentar a pesar de los reajustes hechos en enero y febrero. El motivo es que el nivel de equilibrio entre el diferencial interno y externo es ahora mayor, a menos que tenga lugar un cambio en la fórmula que se viene usando. En tal sentido, cobra más urgencia una propuesta que el Gobierno pensaba hacer con ocasión de la presentación en sociedad de la reforma tributaria.
Pero más allá de que eso suceda, el mensaje es que cada vez se ve menos probable que el petróleo baje mucho, incluso si las diferencias entre iraníes y occidentales disminuyen de tono. Y esa realidad debe ser incorporada en Colombia, tanto por lo que el país gana, como por lo que la nueva situación le cuesta a sus ciudadanos.
RICARDO ÁVILA PINTO
ricavi@portafolio.co
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