A propósito de una visita

La llegada al país de Christine Lagarde es un buen motivo para escuchar los consejos del FMI sobre la realidad mundial.

EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Hasta hace poco tiempo, una visita de un funcionario del Fondo Monetario Internacional a cualquier país de América Latina, era acogida con más aprensión que interés. Y es que en una región que durante años recibió admoniciones desde Washington sobre las cosas que estaba haciendo mal, se quedó en el imaginario popular que las entidades del sistema financiero multilateral tan solo respondían a la voluntad de los poderosos, sin importar el bienestar de los pueblos de menor desarrollo.
Tal impresión tuvo respaldo en hechos reales. Cuando en 1982, la economía mexicana hizo implosión agobiada por el peso de su deuda externa, todas las naciones latinoamericanas debieron hacer programas de ajuste con el fin de cumplir con sus obligaciones, dando origen a lo que se conoció como la ‘década perdida’. Buena parte de las recetas adoptadas, que incluyeron programas de privatización, recortes de gasto y liberación del comercio exterior, tuvieron origen en el FMI.
El costo, tanto en término de deterioro de los indicadores sociales, como del crecimiento, fue inmenso. En esa época tuvo lugar un apreciable aumento en las tasas de pobreza y se produjo un largo periodo de estancamiento que coincidió con el despegue de Asia.
La realidad actual, sin embargo, es muy diferente. Así lo ha dicho y así lo podrá constatar Christine Lagarde, la directora-gerente del Fondo, quien estará hasta mañana en Colombia. La región, que hace tres décadas era el dolor de cabeza del mundo, es vista hoy como una zona de oportunidades cuya experiencia les sirve de ejemplo a los países que están en problemas, como algunos de Europa.
Pero también el FMI ha cambiado. La imagen de ese puñado de funcionarios de traje oscuro, corbata y camisa blanca que les dictaban a los ministros de Hacienda lo que tenían que hacer sin importarles las consecuencias de sus actos sobre la población, dista profundamente de la realidad actual. Si bien la manera de vestirse es aún formal, el mensaje es diferente.
Por tal razón, y más allá de que miremos a la distancia las dificultades de los otros, mientras en estas latitudes el desempleo baja y el crecimiento es aceptable, hay que escuchar el mensaje que trae Lagarde.
En primer lugar, está la advertencia de que la incertidumbre mundial continúa. Aunque en las últimas semanas ha habido buenas noticias, hay una fragilidad grande por cuenta de la recesión en el Viejo Continente, de la falta de acuerdo en Estados Unidos sobre el llamado abismo fiscal y del frenazo de la locomotora china. Esos tres elementos han golpeado a América Latina, cuya tasa de crecimiento este año apenas estará por encima del 3 por ciento, un punto menos que en el 2011.
El segundo tema importante es el cuidado que merece la política fiscal en medio de esa realidad. Si las cosas se ponen peores, el gasto gubernamental puede servir de estímulo para compensar los vientos en contra, pero eso no quiere decir que deba olvidarse la prudencia.
Pero quizás el mensaje más trascendental de Lagarde es el que tiene que ver con los flujos de capitales, que cada vez son más notorios en los países que van mejor -como Colombia- y que tienen elementos positivos y negativos. Dentro de los primeros, hay temas de competencia y eficiencia, pero también hay que tener en cuenta los movimientos especulativos que pueden alimentar burbujas en el precio de ciertos activos o apreciar las monedas locales.
Al respecto, el Fondo ha hecho una serie de análisis en los que se señala la necesidad de supervisión y controles, en un asunto que requiere seguimiento y políticas claras. Ojalá ese mensaje caiga bien en las autoridades colombianas, que deberían tener en claro que hay múltiples herramientas para evitar realidades indeseables y que el FMI de ahora las ve con buenos ojos.
RICARDO ÁVILA PINTO
ricavi@portafolio.co
Temas relacionados

En este portal utilizamos datos de navegación / cookies propias y de terceros para gestionar el portal, elaborar información estadística, optimizar la funcionalidad del sitio y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias a través del análisis de la navegación. Si continúa navegando, usted estará aceptando esta utilización. Puede conocer cómo deshabilitarlas u obtener más información aquí