Recuperar el tiempo perdido
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
Un interesante ejercicio es el que ha tenido lugar por estos días en Cartagena, con ocasión del Congreso de Infraestructura, que se lleva a cabo en la ciudad heroica.
Como es bien sabido, Colombia tiene un gran atraso en esta materia, algo que es corroborado tanto por los indicadores internacionales como por las experiencias de los usuarios de carreteras, puertos o aeropuertos.
A raíz de esa situación el Gobierno de Juan Manuel Santos determinó que el sector fuera una de las cinco locomotoras de la prosperidad.
Tal escogencia implica que va a haber un énfasis especial, tanto en políticas como en dinero, para cerrar una brecha que limita las posibilidades del país de competir en los mercados globales.
Sin embargo, el balance al cabo de algo más de un año de la presente administración no es el más favorable.
La percepción generalizada entre los colombianos es que los anuncios han sido muy superiores a las realizaciones.
Como si eso no fuera suficiente, las fuertes oleadas invernales han venido acompañadas de no pocas emergencias en el frente vial, con lo cual la sensación de atraso –y falta de soluciones– no ha hecho más que aumentar.
En respuesta, el Ejecutivo ha insistido en que tanto las urgencias causadas por lluvias y derrumbes como el desbarajuste que había en el Ministerio de Transporte impidieron una respuesta más rápida.
Además, a pesar de las presiones, el titular de esa cartera reiterado en que no piensa repetir los errores del pasado, cuando las obras se contrataban más con base en ideas que en proyectos respaldados por diseños técnicos. Esa práctica de comenzar sin estar listos es la que explica los problemas de sobrecostos y demoras, muy por encima de lo presupuestado.
Dadas las explicaciones, la percepción en Cartagena es que las cosas van a comenzar a moverse con mayor rapidez en el futuro cercano.
La razón primordial de que eso sea así tiene que ver con el dinero. En el 2012, por ejemplo, el área de transporte va a recibir 7,9 billones de pesos del Presupuesto Nacional, un 38 por ciento más que en el ejercicio actual. Aparte de ello, una serie de procesos contractuales están listos para despegar, aparte de que ciertas ejecutorias estarían cerca de terminarse.
En un escenario de más largo plazo, hay señales prometedoras.
Por ejemplo, el Ministerio de Hacienda dice haber identificado la totalidad de recursos que se necesitan para el cuatrienio. Estos ascienden a 34 billones de pesos hasta el 2014 y la expectativa es conseguir 20 billones adicionales con el fin de llegar hasta el final de la década.
Con el fin de complementar dicho esfuerzo, el sector viene de tener un profundo cambio institucional que incluye la creación de dos viceministerios especializados, la transformación del Instituto de Concesiones en la Agencia Nacional de Infraestructura y el fortalecimiento del Invías, la Aerocivil y la Supertransporte.
La intención es que tales innovaciones permitan mejorar la capacidad técnica y la eficiencia en la ejecución, al tiempo que se extirpan lacras como la corrupción.
Si eso ocurre o no es algo que únicamente se verá con el tiempo. Sin embargo, el ambiente entre los constructores es de optimismo, no sólo por el enorme impulso que va a recibir la actividad, sino por la esperanza de que las reglas de juego sean mejores.
Ojalá así sea y esas nuevas condiciones se traduzcan pronto en mejores carreteras, puertos y aeropuertos que, junto a una recuperación del transporte fluvial y los ferrocarriles, le permitirían a Colombia recuperar el tiempo que ha perdido en este frente y dejar atrás retrasos que han salido muy costosos.
Ponte al dia.