La suerte de la ETB
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
A lo largo de los días pasados el nombre de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá ha vuelto a los titulares de prensa.
La razón principal es la radicación de un proyecto de acuerdo en el Concejo, que permitiría la venta del 88,4 por ciento de las acciones que el Distrito Capital posee en la compañía. Esa iniciativa, que tuvo lugar durante el reciente periodo de interinidad de María Fernanda Campo (pero que fue propuesta por una alcaldesa ad hoc), será considerada en las semanas que vienen en medio de un ambiente particularmente cargado.
El motivo de que eso sea así es fundamentalmente político. De un lado, la cercanía de las elecciones de octubre sin duda va a influir en las deliberaciones.
Del otro, el Polo Democrático está claramente en contra de la idea, ante lo cual la alcaldesa encargada, Clara López, se encuentra en un difícil dilema, pues algunos de quienes la respaldan le han pedido que se oponga de plano a la propuesta, contribuyendo a descarrilar la discusión.
Tales circunstancias seguramente influirán para que el tema no quede definido en esta oportunidad.
No obstante, así como no es la primera vez que el asunto se discute, tampoco será la última, ya que lo clave es la permanencia en el tiempo de una empresa que ha perdido valor y se expone a desaparecer si no toma una decisión radical sobre su futuro.
Semejante afirmación puede sonar chocante cuando se tiene en cuenta que la ETB es una sociedad muy sólida desde el punto de vista financiero.
Aparte de que tiene en sus manos tres cuartas partes de las líneas fijas de telefonía que existen en Bogotá, es el primer proveedor individual del servicio de Internet en Colombia y tiene una buena aceptación entre sus usuarios. Además, su operación es rentable de manera consistente, como lo muestran unas utilidades de 121.718 millones de pesos en el 2010 y un margen de ganancias –antes de impuestos, intereses y depreciación– del 44 por ciento, que es muy bueno. Para completar el cuadro, hay que resaltar que no existen problemas de caja y el nivel de deuda es razonable.
Tales indicadores llevan a la duda obvia: ¿por qué hay que vender la ETB? La respuesta de quienes apoyan la idea es que la compañía está en una situación frágil, pues es muy pequeña en un sector en el que existen verdaderos gigantes.
Debido a ello la participación del Distrito cada día vale menos, ya que la empresa ha venido perdiendo terreno en forma sostenida, porque su principal fuente de ingresos –la telefonía fija– va en retroceso.
Una mirada a las cifras confirma que eso es así. Sin desconocer que los números se han mantenido en negro, la verdad es que las ventas han permanecido prácticamente estáticas, con tendencia a la baja. Entre el 2006 y el 2010, por ejemplo, descendieron 5 por ciento, mientras otras firmas en el mismo ramo lograron incrementos importantes.
A pesar de las estrategias ensayadas, que incluyen la venta de paquetes de televisión satelital con DirectTV y la oferta del servicio de Internet móvil, los resultados no han compensado lo que se pierde en las áreas más tradicionales.
A la luz de esa realidad, la ETB necesitaría un socio estratégico que tenga músculo financiero y le permita armar ‘combos’ que incluyan televisión por cable, telefonía móvil, fija e Internet.
El año pasado eso fue lo que intentó hacer la Alcaldía al ofrecer una porción minoritaria de la empresa, pero el proceso resultó desierto, pues no hubo postores. En cambio, podría haber interesados si la mayoría es la que está en juego, algo que depende de que el Concejo le dé luz verde a un tema que parece que no es urgente, pero en el cual el tiempo apremia.
Esa consideración no impide, por supuesto, que las autoridades investiguen las denuncias sobre una posible manipulación del precio de la acción, así como la aplicación de un plan de retiro voluntario.
Sin embargo, esas pesquisas no evitan que el tema de fondo sea considerado.
Ponte al dia.