Cada vez más cerca
EXDIRECTOR DE PORTAFOLIOActualizado:
El fundamental paso que dio la reforma tributaria el jueves pasado, cuando fue aprobada por una amplia mayoría en las comisiones terceras del Senado y la Cámara, permite inferir que el Gobierno cuenta con altas probabilidades de sacarla adelante en las plenarias y llevar el proyecto a feliz término el 14 de diciembre, cuando termina la legislatura.
Junto con el acto de reforma constitucional sobre fuero militar, la iniciativa es la más importante en la agenda de trabajo del actual Congreso.
Bajo esa óptica podría decirse que el Ejecutivo ha recuperado un buen margen de maniobra en el Capitolio, tras la debacle de la reforma a la justicia a mediados del año.
Pero más allá de esas consideraciones políticas, no hay duda de que el Ministerio de Hacienda se encamina a impulsar un cambio de fondo en el sistema vigente.
En un evento sobre el tema, organizado por el Instituto de Ciencia Política el viernes pasado, alguien se atrevió, incluso, a calificarlo de estructural.
Si bien se reconoce que en este caso no se trata de la anhelada labor de depuración y simplificación del estatuto tributario que los técnicos han solicitado desde hace años, hay modificaciones de mucho calibre.
La primera es la disminución de las cargas parafiscales, que será compensada por la creación del CREE, el impuesto a las utilidades que irá a nutrir las arcas del Sena, el Bienestar Familiar y la salud.
Dicha reducción de 13,5 puntos porcentuales corrige en una parte importante el sesgo que atenta contra la creación de empleo formal en Colombia.
Más allá de que las cuentas de la administración Santos de un millón de nuevos puestos suenen alegres, existe una larga lista de trabajos académicos que prueban que los impuestos a la nómina inciden sobre las altas tasas de desocupación que tenemos, muy por encima del promedio latinoamericano.
A pesar de esa situación, el CREE ha encontrado una cerrada oposición de los sindicatos y la izquierda democrática.
De poco han servido las promesas sobre la mejora del mercado laboral o los ejercicios que demuestran que Sena e ICBF recibirán más recursos ahora, asegurados por una fórmula que garantiza que seguirán aumentado.
Tal parece que una vez más vuelven a pesar más los intereses de unos pocos o el espíritu de decir que no porque sí, que la posibilidad de un avance colectivo.
No menos trascendental es el nacimiento del IMAN, el impuesto para aquellos ingresos mensuales brutos que superen los 3,7 millones de pesos mensuales.
Una vez este entre en vigencia habrá más progresividad, pues dicho objetivo se logra sobre todo al gravar la renta a las personas naturales y hacer que quien más gane, pague un porcentaje mayor en forma escalonada.
No obstante, expertos como Guillermo Perry han señalado que en el caso de las rentas de capital el Gobierno se quedó corto en sus ideas. No solo los dividendos –cuyos giros suman 22 billones de pesos al año– seguirán exentos, sino que hay maneras de evadir el cálculo de la renta presuntiva.
Pasando a otros temas, en la discusión en el Congreso volvió a triunfar el cabildeo para debilitar las tarifas del IVA, aunque la idea de reducirlas a tres se mantiene.
También en el caso del nuevo impuesto al consumo persisten presiones para disminuirlo, sobre todo para los artículos de lujo.
No obstante, la principal batalla que queda pendiente tiene que ver con las normas antievasión, que cerrarían una cantidad de boquetes con las que se defrauda al fisco y se impedirían esquemas como los que en su momento utilizaron algunas compañías del grupo InterBolsa.
Hasta ahora, el Ejecutivo va triunfando, pero en estos días que quedan deberá mantener la guardia arriba no solo para salvaguardar artículos claves, sino la suerte de una reforma tributaria que cada vez tiene más probabilidades de convertirse en realidad.
Ricardo Ávila Pinto
Ponte al dia.