Virus: mantener la calma
En paralelo a la contención sanitaria del coronavirus, la economía necesita su contención a partir de la información y la tranquilidad.
Lo inevitable sucedió. El pasado viernes el Ministerio de Salud confirmó el primer caso oficial de coronavirus Covid-19 en suelo colombiano.
Las primeras reacciones tanto del presidente Iván Duque como de su gobierno han estado en la dirección correcta: “no dejarnos llevar ni por el pánico ni por la paranoia”.
Las autoridades sanitarias activaron la fase de contención para la cual han tenido más de ocho semanas para prepararse. Hay que dejar que estos planes de contingencia para enfrentar el virus se desplieguen tanto en el sistema de salud pública como en puertos, aeropuertos, pasos fronterizos y demás escenarios.
Es normal que haya cierto grado de temor entre la ciudadanía ante una epidemia de magnitudes globales. No obstante, en las últimas semanas ha fluido suficiente información sobre la naturaleza del virus, los síntomas de la infección y, en especial, las distintas medidas de prevención e higiene para evitar el contagio.
El Gobierno, con la ayuda de los medios de comunicación, no puede cesar en sus esfuerzos comunicativos. Uno de los antídotos contra el temor es precisamente una información oportuna, confiable, verídica, clara, centralizada y de fácil acceso para los ciudadanos. Cualquier estrategia de comunicación debe incluir estos parámetros.
El papel de los medios en crisis sanitarias como la del coronavirus es crucial. Sin dejar de informar y de hacer las preguntas necesarias sobre los planes de contención de la epidemia, a los medios les cabe la responsabilidad de manejar la información con criterio cívico y con el interés público como prioridad.
Ya empezaron a surgir noticias falsas sobre el primer caso detectado –una de ellas involucró a este diario y un centro comercial capitalino–. La mejor vacuna contra la desinformación es acudir a fuentes periodísticas confiables y profesionales. Nuestro reto informativo no es menor.
En paralelo a la contención sanitaria de la epidemia, la economía necesita su plan de contención para evitar el pánico.
El primer paso es el reconocimiento del impacto del coronavirus en la economíamundial. Las perspectivas de crecimiento del PIB global para este año ya están empezando a ser recortadas por entidades como la OCDE.
Las comparaciones de esta epidemia con los impactos de la crisis financiera de 2008 no paran. De hecho, la Reserva Federal de EE. UU. redujo su tasa de interés de manera extraordinaria, lo que no sucedía precisamente desde la caída de Lehman Brothers.
El coronavirus llega a Colombia en momentos en que su economía es impulsada por el consumo y la inversión. Si bien la epidemia, originada en China, viene impactando vía un severo choque de oferta, aumenta el riesgo de que los impactos crezcan desde la demanda. Es decir, que las personas dejen de consumir, comprar, viajar, salir a comer y divertirse. Por eso es clave mantener la calma.
Las consecuencias del virus ya se viven en la economía colombiana a través de la caída en los precios del petróleo –el Brent a 45 dólares– y la disparada del dólar a máximos históricos- el viernes pasado llegó a los 3.584 pesos.
Dado el peso de estas dos variables en la planeación de la estrategia económica tanto del Gobierno como de muchas empresas, es momento de revisar las previsiones fiscales para ajustarse a esta nueva realidad. Es necesario entender los márgenes de maniobra fiscal y monetaria y las limitaciones de esos instrumentos. Asimismo, es clave monitorear el comercio, el turismo, los eventos y demás sectores que podrían experimentar impactos en su demanda.
El plan sanitario del Gobierno debe acompañarse de información y mensajes claros a los agentes económicos que impidan el pánico, generen tranquilidad y blinden el consumo.
Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda
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