Toda quiebra empresarial duele
La muerte de un negocio, independiente de la buena imagen que se tenga de él, no es motivo de alegría sino de alarma.
En estos momentos la economía colombiana atraviesa lo que para muchos analistas y el propio Gobierno Nacional es el “peor trimestre de la historia”. Esto se traduce en el derrumbe de muchos indicadores, la caída en la actividad de muchos sectores, el aumento del desempleo y la quiebra de muchas empresas de todos los tamaños.
Todos estos son fenómenos muy lamentables que reflejan en la práctica los severos impactos socioeconómicos de las medidas sanitarias de la lucha contra el coronavirus. Para muchas empresas grandes o negocios con alto reconocimiento tanto las dificultades como las decisiones para enfrentarlas terminan convertidas en hechos públicos.
Por ejemplo, en días recientes, los anuncios de bancarrota de aerolíneas, cadenas de restaurantes, entre otros establecimientos, han sido recibidas por algunos usuarios de las redes sociales con desconcertantes mensajes de alegría y regocijo.
Estas son reacciones que evidencian no solo una falta de empatía con el difícil proceso de quiebra sino también una crasa ignorancia del papel que las empresas- grandes, medianas, pequeñas y micro- cumplen dentro de una economía como la colombiana.
Sea una compañía grande y reconocida o el pequeño negocio a la vuelta de la esquina, el cierre involuntario y forzado de una empresa es la muerte de un pedacito de la economía.
La quiebra destruye ese ecosistema de dueños o accionistas, empleados, proveedores, clientes, pago de impuestos y ventas. Si bien no todos los actores en todas estas unidades productivas trabajan virtuosamente o sostienen su aporte social o económico, una empresa que se hunde es el fin de un sueño y la parálisis de un piñón del motor económico de una sociedad.
La muerte de un negocio, independiente de la buena imagen que se tenga de él, no es motivo de alegría sino de alarma. Nunca, y menos en momentos de crisis, el país se puede dar el lujo de perder empresas y know how.
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda
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